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Elseworlds: los pasados y futuros que llegaron a ser

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 14/08/2013

Con la publicación de El Hijo de Superman ECC recupera uno de los sellos editoriales más curiosos del universo DC: los Elseworlds –u Otros Mundos-, historias fuera de la continuidad que muestran versiones insólitas de los más conocidos personajes de la editorial, en un contexto desconocido en términos de ambientación y personalidad.



Pese a debutar a finales de la década de 1980, el concepto no es completamente novedoso, pues desde décadas atrás la propia DC publicaba periódicamente comics etiquetados como “historias imaginarias” y que no entraban en la historia oficial. Algo que, con el tiempo, acabaría volviéndose tan problemático que obligaría a la editorial a hacer borrón y cuenta nueva en su continuidad mediante Crisis en tierra infinitas. Sin embargo, a raíz del éxito cosechado por Marvel con What if?, en 1989 la editorial decidió recuperar el concepto pero de forma mejorada y más controlada.



Así, en lugar de ofrecer una divergencia respecto a la continuidad, los Elseworlds se guían bajo la premisa de sacar a los héroes de su entorno habitual para colocarles en lugares y épocas extrañas –pasadas, presentes o futuras-, aportando una visión insólita de los mismos. Más allá de la presencia de los personajes no existe conexión con las historias oficiales previas. Es mas, ni siquiera existe conexión entre los propios Elseworlds.



Aunque algunos señalan a El regreso del caballero oscuro de Frank Miller como la fundadora del concepto en realizad tal honor recae en Batman: luz de gas, donde Brian Augustyn y Mike Mignola mostraban al hombre murciélago en el S. XIX, investigando el caso de Jack el Destripador. El éxito fue tan rotundo que se creó todo un sello editorial con el nombre de Elseworlds. Batman: terror sagrado de Alan Brennert y Norm Breyfogle –con Batman convertido en un sacerdote enfrentado a una dictadura teocrática- fue el primer comic en lucir oficialmente el logotipo del sello.



A lo largo de la década posterior los Elseworlds se fueron sucediendo, dando pie a versiones cada vez más inesperadas de los héroes de DC, si bien -debido al tirón comercial- la mayoría se centraban en Superman y Batman. Y aunque la calidad era oscilante y varias de las premisas un tanto absurdas (como Bruce Wayne convirtiéndose en miembro de los Green Lantern Corps o Superman adoptando la identidad del hombre murciélago), la libertad creativa del sello atrajo a autores de peso, tentados por la posibilidad de llevar a los personajes por sendas que de otra manera estarían vedadas.



Reseñar cada uno de los más de cien títulos publicados excede el espacio de esta columna, pero vale la pena detenerse en algunos como la trilogía de especiales Batman \& Dracula en la que Doug Moench y Kelly Jones convertían a Batman en un chupasangres con nefastas consecuencias; Superman: last son of Earth, donde Steve Gerber invierte la historia del personaje para convertirle en un niño humano enviado a Krypton tras la destrucción de la Tierra; JSA: los archivos de la libertad, dos miniseries dibujadas por Tony Harris que muestran a los héroes convertidos en agentes secretos durante la IIª guerra mundial; JLA: el clavo, donde Alan Davis imagina un universo DC sin Superman; La Edad de Oro, con James Robinson y Paul Smith contando la ultima historia de la JSA durante la caza de brujas anticomunista o la emblemática Kingdom Come de Mark Waid y Alex Ross con su versión del futuro del universo DC. Prueba de su calidad e impacto -y pese a su condición de historias alternativas- las dos últimas acabarían integrándose en la continuidad oficial años después.



A finales de los 90 el sello redujo progresivamente su oferta, pese a lo seguir dando trabajos tan notables como Superman/Batman: generaciones de John Byrne, Superman: hijo rojo de Mark Millar y Dave Johnson, DC: the new frontier de Darwin Cooke, Batman: año 100 de Paul Pope o Superman: identidad secreta de Kurt Busiek y Stuart Immonen. A pesar de que Crisis Infinita oficializó varios Elseworlds como parte del nuevo multiverso –como se vio en la serie Cuenta atrás a crisis final- lo cierto es que nada se ha vuelto a saber del sello desde hace un lustro. Con la nueva DC convertida –otra vez- en una versión alternativa de sí misma, el aficionado medio solo puede suspirar de añoranza por la época en que este sello representaba una estimulante rareza.


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