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La Atalaya del Vigía Comic Digital

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El Soldado Desconocido y la colección que no debería serlo.

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 23/03/2011
La Atalaya del Vigía

A veces es necesario perder algo para darse cuenta de su verdadero valor. Este es un pensamiento que quizás cruce por la cabeza de varios lectores cuando tienen entre sus manos el cuarto y último volumen de El Soldado Desconocido, obra de Joshua Dysart (guión) y Alberto Ponticelli (dibujo). Una de las mejores obras de la última hornada de la línea Vértigo.

Partiendo de un viejo personaje de los años 60 creado por Bob Kanigher y Joe Kubert en plena fiebre del comic bélico, la obra de Dysart y Ponticelli actualizaba al personaje a los tiempos y/o sensibilidades actuales en una operación ya practicada a otros personajes (Blanco Humano, Jonny Double, Jonah Hex, Sandman Mistery Theatre). El propio Soldado Desconocido ya había pasado por el filtro de Vertigo en los 90 con una esplendida, cruenta y poco complaciente miniserie obra de Garth Ennis y Killian Plunket. Pero el trabajo de Dysart iba más allá.

Reteniendo el enfoque cínico y crítico de Ennis, la nueva serie del personaje hacía tabula rasa, sustituyendo al anónimo protagonista por Moses Lwanga, un medico ugandés emigrado a los EE.UU siendo niño y que ya adulto regresa a su tierra encabezando una misión humanitaria. El alegre, culto y pacifista doctor se encuentra de golpe con la brutalidad y la miseria que azotan buena parte del país africano. Pero tras un violento encontronazo con la guerrilla algo inesperado sucede. De las profundidades de su mente surge la voz firme e implacable de una máquina de matar, un soldado desconocido que tomará el control del inofensivo doctor para empezar por su cuenta una guerra contra el principal grupo beligerante que asola el país.

Dysart da un salto cualitativo desde sus trabajos previos (Violent Messiah, Swamp Thing) para narrar una serie donde el entretenimiento más elaborado se da la mano con la crítica social sin que tal combinación parezca forzada u oportunista. Las peripecias de este nuevo Soldado Desconocido incluyen generosas dosis de acción pero también temáticas delicadas como el papel de las grandes potencias en la situación del Tercer Mundo, el drama de los niños soldado, el terrorismo, los conflictos raciales y religiosos, las culturas tribales, los pros y contras de la ayuda humanitaria o la labor de los medios de comunicación respecto al desarrollo. Elementos unidos en un todo inseparable salpicado por unas gotas de intriga (el papel de la CIA en el origen del protagonista) y terror (la relación de Moses con su “otro yo”) respaldados por un concienzudo trabajo de documentación del que dan constancia los más que interesantes apéndices elaborados por el propio guionista.
La peculiar sensibilidad de la que hace gala el guión encuentra su perfecto reflejo en la labor de Alberto Ponticelli. El autor italiano, de intermitente carrera en los EE.UU (Sam & Twitch) aporta un trazo nervioso que no escatima ningún detalle a la hora de ambientar la suciedad, miseria y dureza del entorno o la tensión y el drama de los personajes. Algo en lo que no le van a la zaga las ocasionales aportaciones del congoleño Pat Masioni o el veterano Rick Veitch.

Una serie diferente a prácticamente todo lo que se publica en la actualidad, que habla con convicción y fuerza de temas poco frecuentes y engancha desde el primer número. Un trabajo notable que fue capaz de llamar la atención de medios generalistas tanto en EE.UU como en España pero que no pudo sobrevivir a la reciente reestructuración de DC y fue cancelada prematuramente tras 25 números. Por suerte la habilidad de Dysart le permitió elaborar la recta final de forma que todo quedase perfectamente atado (incluido la relación entre el nuevo Soldado y el original). El resultado es un clásico moderno (tiempo al tiempo) que es imposible no recomendar. Si fuiste tan pardillo como para dejarlo pasar nunca es tarde para remediarlo.


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