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Juego de Tronos: Bienvenidos al Invierno
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“Mi hermano tiene su espada y yo tengo mi mente. Y una mente necesita un libro, al igual que una espada necesita una piedra afilada”, le especifica Tyrion a Jonh Nieve en el segundo capítulo, mostrando así parte del atractivo de este peculiar peronaje y de su gusto por la lectura.
La casa de los Targaryen, herederos reales de ese trono, sólo tiene ya dos representantes, los destronados y exiliados: Viserys Targaryen (Harry Lloyd) y Daenerys Targaryen (Emilia Clarke). A ella, su hermano la utilizará como mercancía ya que necesita un ejército para intentar recuperar “Desembardo del Rey”, la capital de los Siete Reinos, y cree que casándola con Khal Drogo (Jason Momoa), señor de los jinetes de dothraki, lo conseguirá.
Un genio a la altura de Tolkien
Martin, guionista y escritor de literatura fantástica, de ciencia ficción y de terror, nació en 1948 en Bayonne, Nueva Jersey. En 1970 se licenció en periodismo y siete años más tarde publicó su primera novela: “Muerte de la luz”. Su trayectoria como escritor de género fue deslumbrante y gracias a su experiencia pasó a trabajar como guionista en varias series de televisión como En los límites de la realidad; y en el cine, en películas como La Bella y la Bestia. En aquella época realizó también tareas de producción en varios telefilmes y fueron pasando los años. Al final, el audiovisual le alejó de lo literario y estuvo apartado del mundo editorial durante una década. Había ganado premios como el “Hugo” y el “Nebula” y volvió con “Canción de hielo y fuego”, cuyas sucesivas entregas le han asegurado un asiento entre los grandes literatos de lo fantástico, un puesto en la historia de la literatura de Fantasía mitológica.
“George R. R. Martin abraza sin complejos un género dominado por las fórmulas, lo adereza con técnicas depuradas en su etapa televisiva y, subvirtiendo cualquier tipo de expectativas, nos regala una experiencia memorable”, apuntan en una de las solapas de la última edición de “Juego de Tronos. Canción de hielo y fuego/ 1”, publicado por Gigamesh en nuestro país. Y continúan: “Si el arte de la novela pasa por introducir al lector en la mente de los personajes de ficción, el folletín busca el mismo efecto manejando un coro de personajes; Martin se ha proclamado maestro indiscutible de este formato”. Por todo ello, esta saga monumental que se ha convertido en referente de la fantasía moderna, parecía pedir a gritos una adaptación.
Frédéric Subouraud, crítico y profesor universitario, diserta sobre el concepto: “El cine de ficción tuvo muy pronto, desde principios del siglo XX, una gran necesidad de materia prima: tanto de personajes y de situaciones como de tramas. Por esta razón, desde sus comienzos y también posteriormente, cuando se inició su desarrollo comercial, tuvo que recurrir a la literatura y al teatro. Aún a riesgo de desnaturalizar la obra, de reducirla, de simplificarla, de aplicarle códigos narrativos rígidos y restrictivos…”. El cine necesita historias. Y esto también podría aplicarse a la televisión, que ha encontrado un filón enorme en el cómic (“Blanco Humano” o “Los Muertos Vivientes”) y en la literatura (“True Blood” o esta “Juego de Tronos”, por poner ejemplos cercanos). La televisión necesita historias.
“Ese ‘otro Hollywood’ no tiene nada que envidiar a quienes trabajan para la gran pantalla. No cabe duda de que se trata de una industria definida por sus géneros, dominada por sus creadores y concebida para reflejar las múltiples facetas de una sociedad que de un tiempo a esta parte ha comenzado a sufrir una grave crisis de identidad que la ha abocado a la ironía. Sus historias, que muy bien podrían situarse en un cruce de caminos entre el arte, la economía, la cultura, la política y lo social, merecen nuestra atención”, escribía el periodista especializado en cultura y sociedad Abdessamed Sahali en su libro “Series de culto. El otro Hollywood”, de Robin Book.
Y buena parte de esta nueva era de hacer series de televisión de calidad, con un contenido adulto y plural y con un interés, -más allá del mero entretenimiento-, un paso más allá en el arte de contar historias, se lo debemos a HBO. En esta ocasión la denominada “edad de oro” de las series de televisión se encuentra con otra tendencia que está cambiando, la de la naturalización del fantástico. Gracias a autores como George R. R. Martín, este género cuenta con una aceptación y una visibilidad masiva y con una gran consideración artística.
Estamos ante un cambio. En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. Ancho, alto y profundo es el reino de los cuentos de hadas, y lleno todo él de cosas diversas. El tiempo pasa, el conejo blanco sigue corriendo. La Guardia de la Noche cree haber visto a los Caminantes Blancos al otro lado del Muro de hielo. Los dothraki se preparan para la guerra. Los Lannister intrigan, mientras los Stark luchan por soportar los fríos lo mejor posible. Los dragones despertarán y los cuervos traerán, sobre todo, malas noticias. Cuando se juega al juego de tronos, sólo caben dos opciones: ganar o morir. Se acerca el Invierno. Démosle la bienvenida.
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