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Pecado Original, Transgresión Editorial

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 12/11/2014
La Atalaya del Vigía
AVISO: Éste artículo contiene posibles spoilers. En él se revelan aspectos argumentales que el lector podría preferir descubir por sí mismo.

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Recién concluida en España, Pecado Original tenía todas las papeletas para sobresalir por encima del nivel medio de los últimos crossovers editoriales de Marvel, cada vez más frecuentes y anodinos. Uatu el Vigilante es asesinado por un agresor de identidad e intenciones desconocidas. El crimen pone en marcha una investigación liderada por varios de los héroes más importantes del universo Marvel. Pero dicha investigación acabará sacando a la luz sucesos pasados que les harán cuestionarse aquello que creían saber sobre su papel como héroes. Sin ser extremadamente original –ahí están Crisis de Identidad e incluso Watchmen compartiendo premisa inicial-, la trama prometía algo más que el enésimo enfrentamiento grupal contra la amenaza invencible, floja excusa para hilvanar grandes secuencias de acción sobre un argumento mínimo. Todo lo contrario, pues la historia apuntaba suspense, giros argumentales y desarrollo de personajes. La presencia de Jason Aaron y Mike Deodato a los mandos parecía corroborar dicha impresión.

El nuevo crossover Marvel nace de una premisa interesante: ¿Quién tiene el poder suficiente para asesinar al Vigilante?


Ateniéndonos exclusivamente a su trabajo en Marvel, Aaron ha demostrado tener buena mano por los personajes duros y torturados. Pero también para las tramas cargadas de acción y suspense. Sin renunciar a la continuidad, sus historias apuestan por algo más que reciclar esta. La mejor prueba es su labor sobre Lobezno, personaje al que ha conseguido volver a dotar de interés pese a la sobrexplotación y banalización de sus características en los últimos años. Por su parte el trazo de Deodato se ha ido volviendo progresivamente abigarrado y oscuro, alejándose del “postureo” de sus inicios durante los 90 y creando una atmosfera más propia de la serie negra. Unas características que definen el transcurrir de Pecado Original… hasta que la maquinaria se impone a la creatividad.

Durante los primeros episodios la trama juega bien sus cartas, desplegando a los héroes en diferentes equipos y escenarios -el reino subterráneo del Hombre Topo, el espacio profundo, la Dimensión Oscura-. La pericia de Aaron se nota tanto en lo bien que sabe administrar las pistas como en el talento para unir sin chirriar a personajes a priori tan poco emparejables como Punisher y el Dr. Extraño. El uso de villanos tan oscuros y/o infrautilizados como el Dr. Midas, su hija Exterminatrix y el Orbe aportan aire fresco en ese aspecto. Precisamente este último es quien, usando uno de los ojos del Vigilante, abre la caja de los truenos desvelando ciertos secretos de cada héroe que trastocan su persona. Las consecuencias se desarrollan en los cruces de cada serie y se saldan con un balance desigual entre lo interesante –Thor, Daredevil-, lo intrascendente –Iron Man, Hulk- y lo repetitivo -4 Fantásticos, X-Men-. Se agradece que al menos no interrumpan la historia central.

Las ramificaciones del asesinato de Uatu se dejarán sentir en la totalidad del universo Marvel pero, afortunadamente, la trama principal se resolverá en la serie limitada


Pero llegado el ecuador a la premisa empieza a vérsele el plumero. Nick Furia se convierte en el personaje central, aprovechando su ambiguo papel como espía por antonomasia para relacionarle con una trama sobre secretos y conspiraciones del pasado. Nada que objetar, salvo la intención última de dicha trama. El protagonismo en el argumento de personajes como el Hombre Hormiga, Gamora y Mapache Cohete obedece a aprovechar el tirón de los proyectos fílmicos más recientes. Pero la intención tras Furia parece directamente un mandato editorial para adecuar las viñetas a la Marvel cinematográfica. Llegada la conclusión, el misterio inicial –la muerte de Uatu- apenas tiene importancia, resolviéndose de manera tan rápida como intrascendente. El asesinato, los secretos de Furia y su papel como “hombre en el muro” se revelan como una maniobra para sacar de la ecuación al personaje original y dejar sitio a su versión actualizada, afroamericana y hollywoodiense. No matarle, porque eso irritaría a los fans, pero sí eliminarle a nivel práctico. Y ya de paso dar al Soldado de Invierno un nuevo status quo con vistas a una nueva cabecera propia, algo también en sintonía con la actualidad cinematográfica.

Resulta bastante decepcionante que Pecado Original se descubra como una mera campaña de marketing. Desaprovechar el trabajo de dos autores tan interesantes para ejecutar un simple ajuste editorial resulta frustrante. Más aún que una premisa con tantas posibilidades se vea desaprovechada, sin tiempo a explorar sus consecuencias ante la inminente llegada del siguiente crossover (AXIS). Convertir a las viñetas en simples subordinadas del cine demuestra no solo poca consideración hacia el comic como medio, sino también una visión cortoplacista.


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