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La Atalaya del Vigía Comic Digital
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Rocketeer alza el vuelo

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 23/11/2011
La Atalaya del Vigía

Dave Stevens era un autor que no dejaba a nadie indiferente. Dueño de un lápiz prodigioso, su calidad sólo era igualada por la irregular periodicidad de su obra. Artista perfeccionista hasta el extremo, su amor por el cómic como medio chocaba frontalmente con el atosigamiento que le producían los plazos de entrega, prefiriendo dedicarse al más relajado (y por lo visto mucho mejor pagado) mundo de la ilustración. Es por ello que pese a ser un autor cotizado por los lectores y una referencia para los profesionales, su trayectoria en el medio es más bien escasa. Sin embargo cantidad y calidad no siempre van de la mano. Buena prueba de ello es la serie y el personaje que ha quedado indivisiblemente unido a su nombre: Rocketeer.

Nacido dentro de la coyuntura de las editoriales independientes, Rocketeer vió la luz en una historia de complemento dentro de la serie de fantasía de Mike Grell Starslayer. Inspirado por la libertad creativa que se le brindaba, Stevens pergeñó un pastiche en el que se daban cita algunas de sus filias favoritas: la literatura pulp, los antiguos seriales cinematográficos de bajo presupuesto, Norman Rockwell, el fenómeno de las pin-ups… todo contemplado desde una sensibilidad más adulta y con la acción como principal motor. Un ejercicio de actualización no muy diferente al realizado por George Lucas y Steven Spielberg con Indiana Jones. Ambientada en 1938, Rocketeer cuenta las andanzas de Cliff Secord, un joven piloto civil que por una serie de circunstancias acaba encontrando una extraña mochila propulsora que permite volar a su portador. Ello supone el inicio de una serie de aventuras que implican a gangsters, batallas aéreas, espías, intriga, romance, aventura y todo lo que caracterizaba a seriales cinematográficos como Commando Cody, que Stevens devoraba en su infancia y cuya influencia es patente en el diseño de su protagonista.


El guión era sencillo y divertido, sin grandes alardes ni complicaciones y destilaba un delicioso regusto nostálgico, pero el verdadero hallazgo estaba en las ilustraciones. Una pura maravilla que cuidaba el detalle y la expresividad del dibujo, la fluidez de su narración y sobre todo la mano maestra de Stevens para diseñar personajes. Sobresale en este último apartado Betty (la novia del protagonista) diseñada a partir de Betty Page, la legendaria reina de las pin-up y una de las obsesiones del ilustrador.

Rocketeer rápidamente ganó popularidad, pero la negativa de Stevens a forzar la máquina y crear una serie regular le llevó a abandonar la editorial y llevarse el personaje a Eclipse primero y Comico después. Debido a su tardanza y al cierre de ambas editoriales, Stevens tardó varios años en crear una nueva aventura del personaje, teniendo en cuenta que concluirla en Dark Horse casi seis años después. Entre medias su trabajo llamó la atención de Hollywood, dando pie a una película auspiciada por Disney y realizada por Joe Johnston (Capitán América). Pese a su gran fidelidad al material original y un casting que sacaba gran partido a la belleza pulp de Jennifer Connelly y con Timothy Dalton como un sosias genial filo-nazi de Errol Flynn, la película fue un fracaso en taquilla que ha devenido en film de culto.

En España, Zinco editó en su momento un tomo con el primer arco argumental, rápidamente convertido en codiciada pieza de elevado precio y difícil obtención. A muchos se nos hacia agua la boca pensando en la edición definitiva realizada en 2010 por IDW (recoloreada y con numerosas ilustraciones inéditas). La publicación de la misma por parte de Norma supone una oportunidad única para hacerse con la obra magna de un ilustrador irrepetible.


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