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Dennis O´Neil: El hombre que siempre era mucho más

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 16/06/2020
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El pasado 11 de Junio llegaba la noticia del fallecimiento de Dennis O´Neil. Quizás para los lectores más jóvenes el nombre de este guionista y editor no diga mucho, pero la influencia de su trabajo en ambas facetas ha dado forma al cómic de superhéroes USA de las últimas cuatro décadas de una manera que muy pocos pueden presumir.

Nacido en Missouri en 1939, este licenciado en literatura y filosofía llegó al mundo del cómic casi por casualidad, dando sus primeros pasos como guionista profesional en Marvel. Pero si hay un personaje con el que debe asociarse su nombre es el de Batman. En 1970 O´Neil recibió de DC Comics el encargo de escribir la colección homónima del personaje que, tras décadas bajo el peso de la censura del Comics Code y el éxito de la paródica serie televisiva protagonizada por Adam West, se había infantilizado sobremanera hasta convertirse casi en un chiste. Acompañado por el vigoroso trazo del dibujante Neal Adams, O´Neil revitalizó al alter ego de Bruce Wayne, revirtiendo dicho estatus y devolviendo a Batman a sus raíces serias y oscuras procedentes de la serie negra y la literatura pulp. Con ello marcaría el camino no solo para posteriores historias del personaje sino también para el cómic de superhéroes en general durante la llamada Edad de Bronce.
A lo largo de una treintena de números el tándem O´Neil-Adams presentaría a nuevos personajes como Ra´s Al Ghul, su hija Talia o la Dra. Leslie Thomkins y revitalizarían a clásicos como el Joker y Dos Caras.


Pero lo mejor estaba por venir: en 1986 O´Neil fue nombrado editor jefe de las series del Hombre Murciélago, ocupando dicho cargo hasta el año 2000. Bajo su mando y asesoramiento directo se producirían proyectos tan fundamentales como El Regreso del Caballero Oscuro, Batman: Año Uno, La Broma Asesina, Arkham Asylum o Justicia Ciega, sagas como Una Muerte en la Familia, Las Diez Noches de la Bestia, La Caída del Murciélago, Tierra de Nadie o Bruce Wayne: Asesino-Fugitivo, nuevas cabeceras como Legends of the Dark Knight y etapas como las de Jim Starlin, Doug Moench, Ed Brubaker, Greg Rucka y el dúo John Wagner-Alan Grant. Más que nadie (incluidos sus creadores Bill Finger y Bob Kane), O´Neil fue el principal creador de la imagen icónica de Batman que ha pasado al imaginario colectivo. Pero O´Neil era mucho más que el Hombre Murciélago.


Antes de cruzar sus caminos con Batman, O´Neil y Adams ya habían dado la campanada a finales de los sesenta con su relanzamiento de Green Lantern y Green Arrow. Una etapa rompedora en la que las hazañas superheroicas del dúo adquirían una insólita pátina de crítica política y social, abordando directamente y sin coartadas fantásticas temas insólitos en el cómic mainstream de la época como la drogadicción, el racismo, la corrupción política o la contaminación medioambiental con una franqueza que a día de hoy sigue vigente. Una etapa histórica que abrió la puerta a una visión más adulta del género superheroico y aún hoy es motivo de referencia. Igualmente modélica fue la labor de O´Neil sobre La Sombra, personaje señero de la literatura pulp de los años treinta que revivió para el cómic junto a Mike Kaluta y que pese a su brevedad (apenas doce números) ha sido señalado por muchos como la quintaesencia del personaje. Una etiqueta compartida por su revisión de The Question en los ochenta, reinventando al antiguo personaje de la Charlton junto a Denys Cowan mediante historias que insistían en ese enfoque crítico agudo y descarnado a la hora de narrar las andanzas del alter ego de Vic Sage durante treinta y seis números y varios especiales. Mucho menos celebrada pero igualmente sólida fue su labor con Azrael, personaje de creación propia al que consagraría una memorable miniserie que supuso el debut de Joe Quesada (La Espada de Azrael) así como una serie regular que escribió durante nada menos que cien entregas. Pero O´Neil era mucho más que DC.


Aunque más corta y discreta la contribución de O´Neil al universo Marvel también incluyó sus propios galones. Tras una primera etapa en los sesenta escribiendo títulos como Strange Tales y Rawhide Kid, durante la primera mitad de los ochenta ejerció como guionista y editor para la Casa de las Ideas. Dentro de la primera faceta escribió sólidas etapas para Amazing Spiderman, Daredevil (donde dio la alternativa a un desconocido David Mazzucchelli) e Iron Man. Dentro de la segunda fue responsable de dar la alternativa a Frank Miller como autor completo
de Daredevil, propiciar proyectos como Alpha Flight de John Byrne o el Caballero Luna de Doug Moench y Bill Sienkiewicz y dar forma a las exitosas adaptaciones de G.I. Joe y Transformers. Pero O´Neil era mucho más que los cómics.


Podríamos hablar su labor como novelista, siendo responsable de la saga literaria sobre el artista marcial Richard Dragon (que el mismo adaptaría al cómic dentro del universo DC) o las novelizaciones de Batman Begins (2005) y El Caballero Oscuro (2008); de su defensa de los derechos de los autores como parte de la organización The Hero Initiative; de su labor como docente en la prestigios Escuela de Artes visuales de Nueva York; de sus aportaciones a personajes como Superman, Wonder Woman y Shazam; o de proyectos tan especiales como el emblemático Superman vs Mohamed Alí y la estupenda El Nacimiento del Demonio (donde finalmente revelaba el origen de Ra´s Al Ghul). Pero este texto se quedaría corto. Guionista, editor y descubridor e impulsor de grandes talentos, su enorme legado e influencia (directa e indirecta) deja un hueco enorme frente al que el mejor homenaje solo puede ser redescubrir su obra para ponerla en perspectiva y darnos cuenta de que, sin Dennis O´Neil el mundo de cómic sería hoy mucho más pobre y minúsculo.


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