test Marvel Saga TPB. El Viejo Logan 2-3 Comic Digital
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"'Soy un abogado ciego con un historial de cárcel y tragedias personales. ¿Hay algo en ese perfil que le haga pensar que tengo sentido del humor?'" M. Murdock / A. Spiderman #38
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Marvel Saga TPB. El Viejo Logan 2-3

Enfrentado a la orden silente y al espacio infinito

Un artículo de José María Pérez Cuajares - Introducido el 21/05/2026

A finales del año pasado, llegaba a las librerías un volumen 0 con el que Panini comenzaba a recuperar, dentro de su línea “Marvel Saga TPB” la serie regular dedicada al Viejo Logan, que llegaba de la mano del guionista Jeff Lemire. Este volumen cero recuperaba la miniserie surgida tras las “Secret Wars”, y estaba firmado por el guionista Brian Michael Bendis, que aprovechaba la convergencia de realidades y el nuevo mundo surgido tras la saga, para recuperar una de las versiones más celebradas del mutante de las garras. Una vez pasado el evento, Lemire se hacía cargo de una nueva serie, en la que este Logan crepuscular llegaba a nuestra realidad para conocer un mundo poblado de héroes, a diferencia del suyo, y como comienza a juntar las piezas de su confuso pasado.

Para mí, esta es una de las claves de la serie, ya que Lemire va dosificando la información sobre el pasado del personaje, del que tenemos solamente los datos que Mark Millar quiso darnos en la primera y excelente miniserie, con su presente, que también es el nuestro, en el que se aprovecha el vacío dejado por nuestro Lobezno, a quien Marvel decidió dejar una buena temporada metido en adamantium y presumiblemente muerto. El viejo Logan llega por tanto para cubrir las necesidades que los lectores tenían, y asegurarles su ración mensual de garras metálicas. La segunda clave de la serie la tenemos en los lápices de Andrea Sorrentino, que actúa de puente entre Bendis y Lemire, y que deja sin aliento en cada página, son unas soberbias composiciones, y un cuidado por el detalle que asegura múltiples relecturas de la serie que ahora recupera Panini.

En lo que respecta a los contenidos de estos dos nuevos volúmenes, varios son los arcos argumentales que aparecen aquí. En primer lugar, tenemos “El ultimo Ronin”, una saga en cinco partes que va a ocupar todo el tomo 2, en la que el personaje regresa a Japón, un lugar que siempre ha aportado mucho a Lobezno, desde que Frank Miller le situara allí en su recordada miniserie, en este entorno Lemire trae de vuelta a Dama Mortal, una de las villanas clásicas del personaje, a la que sin embargo esperan grandes e interesantes cambios. Como suele hacer Lemire, el pasado y el presente se entremezclarán en esta saga, para recordarnos el Japón de las Tierras baldías, acompañado aún por su esposa Maureen, y el presente, donde combatirá la misteriosa amenaza de la orden silente. Una saga trepidante, que de nuevo se beneficia de las increíbles composiciones de Sorrentino.

El tercer tomo se abre con “Guerra de monstruos”, una saga en dos partes, dibujada por Filipe Andrade, en la que Lemire se mete de lleno en el terror clásico de la editorial, cuando Lobezno tiene que rescatar a Júbilo. Algo que a los lectores más avispados no les chocará es que se recupere a Drácula como villano, teniendo en cuenta el pasado de la joven, y también se recupera al mítico equipo de Comandos Aulladores. Aunque el dibujo de Andrade cumple sobradamente, la saga comete el error de sacar al viejo Lobezno de su entorno, lo que sin duda les lastra frente a otras historias de la serie, aunque se trata de una saga entretenida y cumplidora.

A continuación, Sorrentino regresa para encargarse del dibujo de “Regreso a los Baldíos”, una saga en tres partes que propone una alucinante mezcla de tramas, que incluye viajes espaciales, el regreso de Jean Grey, al señor de la Guerra, o la aparición de Puck, el miembro de Alpha Flight, con la consiguiente carga de nostalgia para los fans más veteranos. Una sucesión de trepidantes sagas que deja claro que la serie está en buenas manos, y que Lemire tiene cuerda para rato, al frente de un personaje que esconde aún muchos secretos por desvelar.


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