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Savage Dragon #3 Continúa la brutal serie de Erik Larsen

Savage Dragon #3 USA - 2025 Guionista:Erik Larsen Dibujante:Erik Larsen
Editorial:Planeta Cómic -
408 páginas - color
Precio:45,00€
El tercer volumen recopilatorio de Savage Dragon llega a nuestras estanterías con el peso de la historia sobre los hombros. La criatura más personal de Erik Larsen ha logrado mantenerse en pie durante más de tres décadas, algo casi impensable dentro de un mercado que devora modas y reinvenciones. Este tomo no solo nos sirve para recordar esa tenacidad editorial, sino también para cubrir un vacío largamente postergado: por fin los lectores españoles tienen acceso a una parte fundamental de la serie que permanecía inédita en nuestro idioma.
La publicación de esta inclasificable serie en España siempre fue fragmentaria. Fórum abrió camino en los noventa con veintiséis entregas que apenas arañaron la superficie del universo de Larsen. Años después, Aleta retomó la licencia saltando directamente al número setenta y cinco americano, y Dolmen intentó una aproximación con un par de volúmenes en blanco y negro. Ninguno de esos intentos llegó a consolidar una continuidad editorial sólida. Este nuevo volumen, en cambio, nos entrega catorce números de los cuales doce jamás habían sido traducidos, lo que lo convierte en un auténtico acontecimiento para quienes seguían al personaje con paciencia de coleccionista.
En lo narrativo, resulta evidente que Larsen disfrutaba con esa absoluta libertad creativa que la serie le regalaba. Cada página transmite una energía contagiosa, una mezcla de tributo y desafío a los referentes que marcaron su formación: el dinamismo de Jack Kirby, la narrativa dura de Frank Miller, el uso de medios de comunicación como motor de la acción... Ese control absoluto le permitió alterar el rumbo de la serie cuando lo necesitaba, sin más brújula que su propia coherencia como autor. Aquí asistimos al impacto de la caída de Overlord y al vacío de poder que sumerge a Chicago en un caos criminal, un contexto que le da pie a desarrollar secundarios del cuerpo policial y a matizar la figura del Dragón, herido pero no derrotado.
El tomo también brilla por su galería de invitados. Lejos de limitarse al guiño superficial, Larsen se esfuerza en integrar la esencia de cada personaje: las Tortugas Ninja, The Maxx, Hellboy o Spawn no aparecen como meros reclamos comerciales, sino como catalizadores de episodios que se mueven entre lo sobrenatural, lo onírico y lo directamente delirante. El ejemplo más extremo lo encontramos en aquel recordado enfrentamiento entre Dios y el Diablo a puñetazos, una extravagancia que levantó ampollas en los noventa y que hoy, con la distancia adecuada, puede leerse como una pieza de irreverencia pura, heredera de un tiempo en que Image se atrevía a todo.
Hablar de este cómic es hablar de un cómic excesivo, desbordante y orgullosamente desmesurado. Es también hablar de un Larsen que, con sus virtudes y defectos, se negó a domesticar su creación. Sí, algunos diálogos machistas ligados al personaje de Rapture revelan un envejecimiento desigual; pero en conjunto, la serie se sostiene con sorprendente vigor. La edición española redondea la experiencia con un arsenal de extras —portadas, bocetos, diseños, incluso dibujos infantiles del propio Larsen— que funcionan como cápsulas de tiempo de una pasión inquebrantable.
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