test Marvel Gold - Excalibur #4: ¡Pdepadaos pada modid! Comic Digital
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Marvel Gold - Excalibur #4: ¡Pdepadaos pada modid!

Alan Davis vuelve a coger las riendas, y esta vez nadie le va a quitar el volante

Un artículo de Javier Jiménez Jiménez - Introducido el 16/08/2026

Los regresos son un vicio confesable de cualquier lector de superhéroes, ese pequeño placer culpable de ver volver a un autor, resucitar a un personaje o relanzar una cabecera que uno daba casi por perdida. Pocas veces ese regreso sabe tan bien como el de Alan Davis a Excalibur, la serie que él mismo puso en marcha junto a Chris Claremont y que, tras la marcha del dibujante primero y del patriarca mutante después, se había quedado bastante desangelada. Ahora Panini reúne en este cuarto Omnigold ese ansiado retorno, con Davis ya no solo al lápiz sino también al guion, algo que se nota en cada página.

Lo primero que llama la atención es que el dibujante de D.R. & Quinch no reniega ni un segundo del legado que dejó Claremont. Todo lo contrario: lo coge, lo estira y lo lleva a terrenos todavía más disparatados. El multiverso sigue siendo el patio de recreo particular del equipo, con el Cuerpo de Capitanes Britania como excusa perfecta para que Brian Braddock deje atrás de una vez por todas al héroe titubeante de etapas anteriores y asuma su papel con una madurez que hasta entonces no le habíamos visto. Nada de espectáculo vacío: el concepto se usa para hablar de responsabilidad, de destino y de lo que pesa cada decisión cuando hay infinitas realidades alternativas de por medio.

La colección, además, se aleja de los arcos largos que marcaron sus primeros años y apuesta cada vez más por historias autoconclusivas, casi de episodio único, en las que cabe de todo: aventuras de tono fantástico con ecos evidentes a Terry Pratchett, intrigas políticas soterradas y ese humor flemático tan británico que Davis maneja con una naturalidad envidiable. El tomo tiene sitio hasta para un juicio contra el propio Capitán Britania a manos del Cuerpo de Capitanes, para que Meggan escarbe en un pasado que no termina de encajarle o para la llegada de Kylun y Cereza, que abren nuevas preguntas sobre quién ha estado tirando de los hilos de la serie desde su nacimiento.


Y por supuesto están los personajes, que siguen siendo el verdadero combustible de todo esto. Rondador Nocturno, Rachel, Kitty Pryde, una Meggan que carga con más dudas de las que aparenta: el grupo funciona porque cada uno tiene su propia voz, sus propias manías, y Davis los dibuja con una expresividad que convierte cualquier gesto cotidiano en algo memorable. Es fácil quedarse embobado con esas páginas que combinan dinamismo puro con un diseño de página que nunca deja de ser legible, ni siquiera en las viñetas más abarrotadas.

Así que tened por seguro que quien echara de menos la sinergia de los primeros años de la serie va a encontrar aquí motivos de sobra para recuperar la fe en el título. Este cuarto Marvel Gold no solo cierra bien la etapa clásica de Excalibur, la relanza con fuerza renovada. Un tomo perfecto para completistas de la Patrulla-X con base en Londres y para cualquiera que quiera comprobar por qué Alan Davis sigue siendo uno de los grandes del cómic británico.


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