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Spiderman 2099: La Colección Completa #4

Un adiós que sabe celebrar lo bueno

Un artículo de Javier Jiménez Jiménez - Introducido el 17/08/2026

Hay despedidas que se hacen con la cabeza bien alta, y esta cuarta entrega de la Colección Completa dedicada al Spiderman del futuro es un buen ejemplo de ello. Peter David dice adiós a la colección que él mismo creó junto a Rick Leonardi, y lo hace en unos años en los que Marvel andaba metida en una reestructuración editorial bastante movida, con recortes que dificultaron encontrar un dibujante capaz de sostener el nivel que había marcado el citado Leonardi. Aun así, lo que queda en este volumen tiene mucho más de celebración que de despedida triste, y eso ya es todo un logro.

Vayamos primero con los flecos sueltos, como el especial que acompaña al tomo y que se compone de tres historias desiguales, sí, pero con momentos sueltos que merecen la pena para quien quiera exprimir hasta el último rincón del universo 2099. Y en los dos últimos números de la serie regular, firmados por Ben Raab, el gran hallazgo es Mike McKone a los lápices: un dibujante tan solvente que apetece imaginar cómo habría sido toda la colección con él al frente tras la marcha de Leonardi. Que quede eso como aperitivo de lo que podría haber sido, en vez de como queja de ningún tipo.

El plato fuerte, por supuesto, es el cruce que llevaba tiempo anunciándose: el encuentro de Miguel O´Hara con el Spiderman clásico. Podrá parecer sobre el papel una jugada comercial, pero la reunión de David con Leonardi consigue un pequeño milagro, al demostrar que el supuesto declive del guionista era pura leyenda urbana, como si no hubiera pasado ni un solo día desde sus mejores números. Está lleno de guiños y autohomenajes que funcionan de maravilla, y por sí solo ya justificaría hacerse con el tomo. Ese especial deja clarísimo que el problema nunca estuvo en el escritor ni en el personaje, sino en el trato que la editorial les dio, y verlos brillar juntos una última vez es un auténtico regalo para cualquier lector de la etapa.


El grueso del tomo, por supuesto, son los seis capítulos de la serie regular firmados por el propio David, y aquí es donde el guionista demuestra por qué esta colección fue una de las grandes sorpresas de los noventa. Hay planificación a largo plazo, un juego de pistas estupendo sobre la identidad del Duende Verde, giros inteligentes sobre el nuevo estatus corporativo de Miguel dentro de Alchemax, y una vuelta de tuerca a las diferencias sociales que siempre dieron personalidad a la serie. Los villanos reciclados con la etiqueta 2099 (el Duende, el Buitre) funcionan de maravilla, y el trasfondo corporativo sigue siendo uno de los grandes aciertos del concepto: ese futuro dominado por Alchemax nunca fue solo decorado, y aquí vuelve a demostrarlo con fuerza.

Así que lo que nos queda es, sobre todo, un testamento en condiciones: el de un guionista que se despide sabiendo exactamente lo que hace y dejando en el camino un cruce memorable con el Spiderman original. Con permiso de esos dos últimos números de transición, la etapa de David y Leonardi sigue siendo de lo mejorcito que dio el Spiderman de los noventa, y este tomo es parada obligatoria (y muy recomendable) para cualquiera que quiera despedirse de Miguel O´Hara por la puerta grande.


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