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Skaar, hijo de Hulk #2 Comic Digital

critica

Rainbow Parakeet #1

Parte actor, parte imitador, todo ladrón

REVISTA ESPECIALIZADA EN CÓMIC
"Sólo los libros fantásticos pueden transmitir la realidad desfasada en la que vivo." David B. / Epiléptico
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Skaar, hijo de Hulk #2

De tal palo…

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 02/03/2010
Skaar, hijo de Hulk #2
Skaar, hijo de Hulk #2 EE.UU - 2009
Guionista:Greg Pak
Dibujante:Ron Lim
Editorial:Panini - 176 páginas - color Precio:11,25
PUNTUACION
2,5/5
Dado por muerto y criado entre salvajes y monstruos, el hijo de Hulk ha demostrado ser un digno heredero del poder de su padre. Dispuesto a hacer valer su herencia, Skaar inicia así un violento camino que le llevará al ansiado encuentro con su odiado padre.

Apartado del puesto de cronista del gigante gamma por Jeph Loeb –cuanto menos digamos de la labor de este último, mejor- Greg Pak se vio obligado a transitar por la tangente a la hora de dar continuidad a sus planes con el personaje iniciados con “Planeta Hulk” y continuados con “World War Hulk”. Así, falto de su protagonista, el guionista optó por usar al recién creado Skaar para continuar explorando el atractivo entorno del planeta Sakaar que él mismo había concebido.

Más cerca de “Conan el bárbaro” que del comic de superhéroes, Pak plantea un relato fantástico lleno de monstruos, profecías y batallas multitudinarias con ciertos toques de ciencia ficción y la presencia de viejos conocidos del Universo Marvel como Silver Surfer y Galactus que, lejos de romper el tono de la serie, se adaptan perfectamente al estilo de la misma. Una pena que del estilo sucio –en el buen sentido-, oscuro y espectacular aportado por Ron Garney en la anterior entrega se pase al más limpio, estático y rutinario trazo de Ron Lim, aunque verle dibujando de nuevo a Estela Plateada tiene su gracia para los más veteranos.

Asimismo, la trama referida al planeta Sakaar termina abruptamente y sin sacarle todo el jugo pese al irónico desenlace sorpresa, para llevarnos al momento que todos los lectores esperaban desde aquella enigmática pagina final de “World War Hulk”. Se trata el poco cariñoso encuentro entre Skaar y su papa, que una vez leído se desvela como un mero trámite de transición hacia el regreso de Pak a la serie regular, donde tendrá que adecuar sus historias a los tejemanejes urdidos por Loeb en el último año. Por suerte Pak ha demostrado ser un autor capaz de sacar el máximo rendimiento con las mínimas herramientas –véase también su labor en “El Increíble Hércules”- con lo que veremos si este paréntesis forzoso se ha cobrado su precio o si mantiene el nivel de su trabajo previo.

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