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Heroes Reborn #4: Capitán América Comic Digital

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Heroes Reborn #4: Capitán América

ROB! nos regala el epítome del cómic superheroico noventero

Un artículo de Javier Jiménez Jiménez - Introducido el 07/09/2019
Heroes Reborn #4: Capitán América
Heroes Reborn #4: Capitán América USA - 2019
Guionista:Jeph Loeb, James Robinson, Rob Liefeld
Dibujante:Rob Liefeld y otros
Editorial:Panini Cómics - 360 páginas - color Precio:32,50€
PUNTUACION
3/5

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Como hemos comentado en nuestras anteriores reseñas de este Heroes Reborn que nos ocupa, la necesidad económica hizo que Marvel entregara sus más importantes franquicias superheroicas a dos de los artistas más hot que asolaban la industria en la década de los noventa. Si bien es cierto que su acercamiento a las viñetas y su filosofía editorial era antitética -como podemos ver ahora con Jim Lee al frente de DC Comics y Rob Liefeld continuando con sus entusiastas aunque algo desfasados proyectos basados en Masacre o un rincón de la franquicia mutante por la que no parece haber pasado el tiempo-, los primeros lanzamientos de este experimento consiguieron una relevancia increíble y acercaron a los lectores que habían virado a la explosiva oferta Image de nuevo a las orillas marvelianas del cómic.


Sin embargo, la alegría fue efímera y pronto quedó claro que, a pesar de multitud de portadas alternativas con materiales desconocidos para el ser humano, una rabiosa campaña publicitaria sin parangón o los más célebres artistas del momento, los lectores pedían algo diferente a la Casa de las Ideas. De hecho, a la altura de la media docena de entregas, la editorial decidió retirar a Liefeld de los mandos y entregar las cuatro propuestas a Lee para intentar aprovechar su visión más académica de los personajes aunque, para aquel entonces, el daño ya estaba hecho y nada podía evitar que la iniciativa tuviera fecha de caducidad.

Indómitas viñetas noventeras en estado puro


La falta de éxito de la propuesta del Centinela de las Libertad de Liefeld no deja de ser uno de los aspectos más irónicos de la industria comiquera de la década de los 90. No podemos olvidar que ese Capitán América de pecho palomo infinito es la esencia ROB!inana en estado absoluto y sin adulterar. El artista había encontrado la fama gracias a esos personajes de anatomía explosivamente imposible, apretadas mandíbulas y rabia inconmensurable y, ahora, los fans le condenaban por elevar su arte al máximo exponente y entregar todo aquello que se esperaba de él… y un poco más, no fuera a ser que alguien lo acusara de contenerse.


Acompañado de Jeph Loeb a los guiones en una de sus primeras colaboraciones, Liefeld tomaba inspiración directa del exitoso film Desafío Total para entregarnos una historia en la que Steve Rogers comenzaba a cuestionar su tranquila vida como padre de familia y empleado modelo, tras la aparición de unos extraños sueños que lo sumergían en la eterna lucha contra las injusticias del abanderado luchador por el bien.

Pronto descubríamos que nada era lo que parecía en la existencia de nuestro protagonista y que se encontraba en el centro de una siniestra conspiración para ocultar su pasado como Capitán América, con la que ROB! buscaba acercar el origen del personaje a las inquietudes reinantes en el medio por aquel entonces. Como no podía ser de otra manera, Liefeld explotaba sus puntos fuertes con impactantes splash pages, poses deformadas a cascoporro y esa actitud grimangritesca tan popular en los títulos noventeros.


Hay que reconocer que el entusiasmo del artista es contagioso y que, aunque el resultado dista mucho de ser una obra maestra o incluso una obra correcta, el título consigue en sus primeras entregas transmitir ese infantil entusiasmo y candoroso sentido del espectáculo al lector que, sin saber exactamente por qué y siendo completamente consciente de que lo que lee no tiene ni pies ni cabeza, no puede evitar ser transportado a una época previa del cómic en la que todo parecía más fácil y puro.


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