Fandigital y Comicdigital emplean cookies para determinadas funcionalidades. Si continúa navegando asume la aceptación de las mismas.
test Miracleman de Neil Gaiman y Mark Buckingham #2: La Edad de Plata Comic Digital
REVISTA ESPECIALIZADA EN CÓMIC
"Practico para decirte adiós" Bleach
ID

Miracleman de Neil Gaiman y Mark Buckingham #2: La Edad de Plata

Pasado, presente y futuro del superhéroe

Un artículo de Javier Jiménez Jiménez - Introducido el 19/07/2025
Miracleman de Neil Gaiman y Mark Buckingham #2: La Edad de Plata
Miracleman de Neil Gaiman y Mark Buckingham #2: La Edad de Plata USA - 2025
Guionista:Neil Gaiman
Dibujante:Mark Buckingham
Editorial:Panini Cómics - 200 páginas - color Precio:26,00€
PUNTUACION
4,5/5

Esta obra es mucho más que el regreso de una obra largamente esperada. Es una rareza editorial que parece resistirse al tiempo, no tanto por su permanencia como clásico, sino por la imposibilidad práctica de completarse. Neil Gaiman y Mark Buckingham retoman el testigo que parecía haber quedado suspendido en ámbar tras La Edad de Oro, y lo hacen con una madurez autoral palpable, sin necesidad de levantar la voz ni de replicar los ecos de su predecesor más célebre. En lugar de un salto hacia lo grandioso, el cómic se pliega sobre sí mismo, observando con atención lo que queda cuando la utopía ha sido conquistada y ya no hay enemigos que derrotar, sino preguntas que formular.

La historia comienza justo donde se interrumpió décadas atrás. Young Miracleman despierta de un letargo de cuarenta años en un mundo que no se parece en nada al que recuerda. Miracleman, su antiguo camarada, ha instaurado una utopía que ha redefinido las bases del poder y la autoridad. Lo que antes era aspiración hoy es imposición. Y en medio de ese nuevo orden, el joven héroe intenta recomponer su identidad fragmentada por memorias falsas, pérdidas intangibles y un presente donde el libre albedrío ha sido sustituido por el diseño perfecto. No hay rastro aquí del cómic de acción tradicional. Lo que Gaiman y Buckingham proponen es un viaje introspectivo en clave filosófica donde el conflicto principal es interno y la violencia ha sido reemplazada por el desconcierto existencial.

La publicación de este volumen, y los conflictos legales que lo rodearon durante décadas, han alimentado su leyenda pero también su frustración. Dos números llegaron a ver la luz antes de que el proyecto quedase paralizado de forma abrupta. Solo con la absorción del personaje por parte de Marvel fue posible reactivar una maquinaria que parecía oxidada sin remedio. El proceso ha sido lento y el resultado más discreto de lo que algunos imaginarán, pero profundamente coherente con la naturaleza de la obra. El material extra incluido en esta edición —bocetos, comentarios, apuntes de guión— no es un añadido anecdótico, sino una cartografía emocional de lo que ha supuesto continuar esta historia interrumpida por los caprichos de los contratos y las disputas editoriales.


Lo que realmente convierte esta propuesta en una lectura poderosa no es tanto lo que cuenta sino cómo lo hace. El enfoque de Gaiman, mucho más contenido que en sus inicios, se alinea con una visión británica muy específica del género. Como en las páginas de 2000 AD o en los mejores episodios de Doctor Who, lo que importa no es la pirotecnia, sino las fisuras éticas que laten bajo la superficie. La ciencia ficción que aquí se practica es imposible y elegante, heredera de una tradición en la que la fantasía no es escapismo sino crítica. A través de una historia donde apenas hay acción y sí mucho diálogo, se construye una crítica velada al poder absoluto, al mesianismo que convierte al salvador en tirano, y a la idea de perfección como trampa.

Mark Buckingham, por su parte, mantiene una línea gráfica sobria y precisa, sin alardes pero con un sentido del ritmo y del espacio que refuerzan el tono contemplativo del relato. Su dibujo parece flotar entre lo retro y lo etéreo, perfectamente adecuado para una historia que transcurre en los márgenes de la realidad y la memoria. Su composición serena y su habilidad para dotar de humanidad a personajes que podrían ser tratados como íconos distantes convierte cada página en una invitación a mirar despacio y tomarse su tiempo en cada frase y viñeta propuesta por los autores.

El resultado es una obra que, aún incompleta, sentimos como necesaria. El siguiente volumen, anunciado como La Edad Oscura y ahora en un limbo que puede suponer su cancelación completa, sigue envuelto en la incertidumbre. Tal vez nunca llegue. Pero si no lo hace, lo que Gaiman y Buckingham nos han entregado en este volumen funciona como cierre provisional y como obra en sí misma. Una reflexión sobre la identidad, el trauma y los límites de lo utópico que, con muy pocas viñetas de violencia y mucha palabra meditada, sigue cuestionando qué significa ser un héroe cuando ya no hay a quién salvar.


contactarEdición impresa