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test Marvel Héroes - El Increíble Hulk de Peter David #6: Fantasmas del Futuro Comic Digital
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Marvel Héroes - El Increíble Hulk de Peter David #6: Fantasmas del Futuro

Nueva entrega del Hulk de Peter David

Un artículo de Javier Jiménez Jiménez - Introducido el 21/02/2026
Marvel Héroes - El Increíble Hulk de Peter David #6: Fantasmas del Futuro
Marvel Héroes - El Increíble Hulk de Peter David #6: Fantasmas del Futuro USA - 2025
Guionista:Peter David y otros
Dibujante:VV.AA.
Editorial:Panini Cómics - 736 páginas - color Precio:62,00€
PUNTUACION
4,5/5

Panini Cómics continúa su labor arqueológica y celebratoria con un nuevo volumen de la etapa de Peter David al frente del Coloso Esmeralda, que no solo agrupa episodios fundamentales del personaje, sino que registra el momento en que la mitología de Hulk decide torcerse sobre sí misma. Las historias aquí reunidas funcionan como prólogo de una agitación editorial que transformó a Marvel en los años noventa, cuando el pánico metafísico de Onslaught alteró identidades, cronologías y certezas. Dentro de ese clima de vértigo, el brillante guionista aprovecha para ensayar una idea que suena casi sacrílega: separar física y conceptualmente a Hulk de Bruce Banner, como si la leyenda hubiera estado conteniendo la respiración durante décadas y, por fin, se permitiera exhalar.

Ese gesto estructural, más que un truco argumental, inaugura una nueva forma de leer al personaje: Hulk ya no es el síntoma, sino el sujeto. David plantea al Goliat Esmeralda no como la sombra de Banner, sino como un ser autónomo que debe definir quién es sin el comodín de la dualidad psicológica. Este es un Hulk que se descubre a sí mismo demasiado tarde y demasiado rápido, atrapado en un momento donde la Marvel de mediados de los noventa se reconstruye mientras arde. No es casual que Fantasmas del Futuro dialogue con la noción de identidad fracturada que inundaba las líneas editoriales del momento; aquí, la ruptura Banner-Hulk no solo abre un conflicto nuevo, sino que revela el carácter trágico del héroe: verse libre de su creador no significa ser libre de su destino.

El fallecimiento de Peter David, tan reciente y tan devastador para el medio, otorga a este volumen una resonancia inesperada. Sus páginas funcionan como homenaje involuntario a un autor que entendió, mejor que nadie, quizás, que las fortalezas desmesuradas y los traumas primarios pueden convivir en un mismo ser sin perder humanidad. En estas historias reaparecen las señas de identidad de David: humor como mecanismo de defensa, introspecciones que esquivan el sentimentalismo fácil, y una lectura del monstruo como metáfora cambiante de nuestras propias contradicciones. Es lógico que su etapa se considere canónica: no impone solemnidad, la conquista. La hace inevitable.

El baile gráfico que acompaña estos episodios podría haberse convertido en un caos estilístico, pero acaba funcionando como un mapa emocional de las turbulencias del personaje. Pasqual Ferry ofrece un trazo más limpio, Tim Sale aporta sombras que parecen susurrar secretos, Dave Gibbons se inclina por la narrativa clásica, mientras que artistas como Mike Deodato Jr., Adam Kubert o Sam Kieth empujan el cuerpo de Hulk hacia lo grotesco, lo abrumador o lo expresionista. Esa multiplicidad de voces visuales no homogeniza el relato, pero sí le otorga una textura inesperada: el lector atraviesa la historia con la sensación de que el propio universo se está reajustando, igual que el héroe. Es un riesgo, pero también un acierto: Hulk nunca ha sido un personaje que prospere en la uniformidad.

Por supuesto, sería ingenuo ignorar que este tomo arrastra algunos de los excesos propios de su época: eventos omnipresentes que lo contaminan todo, acción hipertrofiada, dramatismo que a veces se desborda sin justificación. Pero incluso esos defectos terminan formando parte del encanto del conjunto, recordándonos por qué los años noventa, con todos sus desmanes, siguen siendo un territorio que volvemos a visitar con media sonrisa. Este no es un volumen ligero, ni pretende serlo. Es, en cambio, un testimonio de un personaje que aprendió a ser complejo cuando el mercado exigía ruido, un ejercicio de equilibrio narrativo y una ventana al legado de un guionista que convirtió la furia verde en literatura emocional. Para quien busque un Hulk con alma y cicatrices, pocas obras resultan tan esenciales.


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