Guns and Roses


Habría sido interesante que la banda con la que probablemente peor se llevan los de Nueva Jersey, extremo antagónico de sus rasgos (abocada por tanto la de Axl a la autodestrucción, con él y su ego capitaneando el solitario barco) hubiera coincidido en nombre con el Slippery. Y por poco. Parte de uno de tantos nombres descartados (como de multitud de carátulas), finalmente el destino se ahorro esa mala broma. Cada cita al disco habría resultado incómoda, especialmente para ellos que no dejan de hacerlas a cada nuevo trabajo que publican. “A la altura del Slippery”. “Les encantará a los fans de Slippery...”. Las promesas de similitudes en esa línea, son una de las dos formas de promocionarse más habituales en el marketing del grupo –que de esto sabe, todo sea por sobrevivir–, acostumbrado a definir a cada disco como “nuevamente rockero” y su mejor trabajo “desde el” o “con similitudes con”... sí, aquí ya saben lo que va.
La otra promesa guarda relación. Es aquella de que nunca se sabe cómo es un concierto de Bon Jovi por la variedad de sus temas... lo cual no es exactamente así. Ahí vuelve de nuevo el mencionado, como decimos con algo New Jersey, incluso dando espacio a Keep The Faith. El resto lo conforman de forma irregular los que vinieron después, rindiendo escaso culto a los últimos lanzamientos como síntoma de que algunos acertaron en parte al poner un punto y aparte en la estación de These Days. Oh, sí, está It’s my life, probablemente su mayor canto a la supervivencia y a la idea de que el número uno puede ser algo que les pertenezca a través de los tiempos. De esta (tampoco) nunca lograrán librarse.

En honor a la verdad, el repertorio entre conciertos sí podría llegar a ser muy diferente entre concierto y concierto, viendo los cambios que introducen en los bises de cada ciudad, algo que hacen según la interpretación de las circunstancias que Jon Bon Jovi estudia constantemente. Escucha a su instinto por encima de su corazón. Y cuando ha cumplido con el primero, deja espacio al segundo. Una matemática para equilibrar la pasión y su obsesión metódica con el éxito, otra pista en todo caso de su supervivencia.