A pesar de que en la extraña pareja formada con Ben Stiller ha tenido una notable repercusión -y que no mucho antes también funcionó en taquilla con Jim Carrey- ahora le toca el turno a su alter ego. Esa típica niña bien que siempre ha vivido a costa de sus padres, que ya tenía organizada toda su vida, incluso elegido marido. Pero que en un ataque de rebeldía, dejó a su futuro esposo plantado en el altar para encontrar una nueva vida junto a una amiga suya de la infancia -antes rellenita- y que es la citada Mónica Geller. La niña pija que fue progresando desde su trabajo de desastrosa camarera en Central Perk, salió adelante por sí misma llevando consigo a la actriz que había detrás. Desde Bloomingdale´s, hasta Ralph Lauren, su papel de ejecutiva de la firma se corresponde con el puesto alcanzado en la gran pantalla. Mientras la audiencia española espera la resolución del triángulo amoroso en que han acabado Ross Geller y Joey Triviani, la décima y última temporada acabará con la señorita Green salvo un spin-off posterior (nueva serie tomando a alguno de sus personajes, como en el caso de Frasier respecto a Cheers).
Mientras para algunos se va una buena amiga con la que se ha disfrutado de buenos momentos y recuerdos, para ella le quedará una importante prueba de fuego. Aprender a vivir sin ese nombre, sin esa fama arrolladora de un producto que ha liderado demasiados años como para no facilitar el camino. Aunque muy posiblemente, saldrá bien parada.
Mientras para algunos se va una buena amiga con la que se ha disfrutado de buenos momentos y recuerdos, para ella le quedará una importante prueba de fuego. Aprender a vivir sin ese nombre, sin esa fama arrolladora de un producto que ha liderado demasiados años como para no facilitar el camino. Aunque muy posiblemente, saldrá bien parada.
