
Y fue tanto el éxito que suscitaron estas dos entregas que una tercera se hacía inevitable. Rockstar Studios, la compañía desarrolladora, se puso manos a la obra para acabar sacando este título al que poco le falta para llegar a ser una obra maestra. Esta vez los gráficos y la perspectiva son en 3D, pero el espíritu del juego es el mismo. Hombre, todo hay que decirlo, es mucho mejor ver la acción desde esta nueva perspectiva, algo que entre otras muchas cosas le hace ser el mejor GTA de toda la serie.

Las misiones que se te encargarán no varían mucho de las que recibías en los otros GTA: llevar a gente a determinados sitios, robar ciertos coches, asesinatos de indeseables, etc. Todo esto sigue prácticamente igual, salvo alguna que otra nueva misión. Sin embargo, una de las novedades que sí que incorpora el juego es la posibilidad de sacarte un dinerillo extra con los taxis, coches de policía y ambulancias. Sí, tal y como lo oyes. En el caso de que cojas un taxi ,solo has de pulsar la tecla de misión y enseguida podrás empezar a recoger gente y llevarla a donde te pidan a cambio de unos dólares. Si coges una ambulancia podrás ejercer de paramédico, recogiendo heridos por las calles y llevándolos al hospital. Por último, es posible hacer de defensor de la ley cogiendo un coche patrulla y persiguiendo a los sospechosos por las calles de Liberty City en persecuciones frenéticas. Esto no se podía hacer antes, y ciertamente es una aportación muy original.

La banda sonora está muy cuidada. Cuando subes a un coche suena la radio, al igual que en los demás GTA, pero puedes escuchar música de calidad en unas emisoras que parecen sacadas de la realidad (hasta tienen presentadores que a veces no paran de hablar). Puedes cambiarlas a tu antojo, y los estilos son muy variados: desde el soul hasta el rock duro, pasando por la música clásica.
Resumiendo, Rockstar ha sabido combinar la conducción con la acción en 3D de manera soberbia en este título tan entretenido, y que por cierto ya se ha ganado sus adeptos consoleros gracias a su aparición en PS2. No es necesario que te gusten los juegos de coches para que te guste este. No es un simulador de conducción, sino un juego al más puro estilo arcade. Solo que esta vez, tú eres el malo de la película.
