Los foros ardieron en su momento cuando salieron a la luz las escandalosas cifras que Microsoft pagó por la exclusiva de las expansiones, que si serían 2 o tres misiones y nuevos coches, que apenas contendrían algunas armas nuevas, etc… Para ser sinceros pocos esperábamos unas expansiones de tal calibre, con una historia tan elaborada y una fuerte personalidad. Sin embargo el resultado está tan cuidado que les permite “vivir” al margen de la historia principal al tiempo que logran encajar en ella de forma simplemente perfecta, creando una sensación de coherencia que insufla nueva vida a nuestra ciudad virtual favorita, Liberty City.
Admitámoslo, Sega podría haber escogido el camino fácil para crear un nuevo título crossover. Bastaba con inyectar grandes dosis de anabolizantes a Mario y Sonic para convertirlos en marines arquetípicos cuya misión consistiría en salvar el mundo de criaturas subterráneas y/o alienígenas. En lugar de eso, nos encontramos con una secuela digna cuyas únicas limitaciones se ven marcadas por el evento deportivo que ha querido recrear.
En el mundo del PC, a pesar de disfrutar también con el buen hacer de Infinity Ward, siempre ha quedado un hueco para hacer “verdaderos” simuladores de combate, sin olvidar versiones más complejas de otros títulos de consola. Sirvan como ejemplo las dos entregas de 'Ghost Recon: Advanced Warfighter' creadas por Ubi Soft, cuyas versiones para compatibles eran menos vistosas pero más serias y completas en cuanto a tácticas y opciones se refiere.
El control 360º es sólo la punta del iceberg dentro de una jugabilidad depurada y bastante más mejorada de lo esperado. Las interminables opciones tácticas y el sistema de sliders potencian también, si cabe, la profundidad y posibilidades de juego, acompañadas de un apartado técnico excelente. Para los que la falta de licencias sea secundario, tienen en esta versión del Pro el regreso por la puerta grande de todo un clásico.
Tras más de una década de torneos y tramas liosas, The King of Fighers recibe un esperado lavado de cara para adaptarse a las consolas de "nueva generación" -término obsoleto a estas alturas-. No obstante, lo que podría haber sido un título capaz de enfrentarse a coetáneos como Street Figher IV se ha convertido en un conjunto bello pero gravemente vacío. ¿Es esta la evolución que prometía su desarrolladora, SNK Playmore? Averigüémoslo.
A pesar de que echamos muchísimo de menos las entregas de “WRC” con las que Evolution dominó el género en Playstation2, también debemos agradecerles haber iniciado una nueva franquicia como ha sido Motorstorm. Concebido como título de lanzamiento para Playstation3, la primera parte fue un cúmulo de buenas ideas, un apartado técnico notable y sobre todo un multijugador on-line que fue una locura completa. Todos sus fallos (curva de dificultad, diseño de algunos circuitos, etc.…) fueron subsanados de un plumazo en Motorstorm: Pacifict Rift, un título simplemente perfecto con cientos de pruebas, vehículos y uno de los mejores diseños de circuitos que jamás hemos visto en este tipo de arcades de conducción más extrema.
Todo tiene una explicación, y el retraso de GT para PSP tiene la suya: la prioridad siempre la ha tenido GT5, por lo que casi todo el personal de Polyphony Digital se ha estado volcando en el desarrollo de la versión para PS3, cuyo lanzamiento por fin se ha fijado para marzo, al menos en lo que a Japón se refiere. Con el grueso de GT5 finiquitado, se ha podido finalizar la entrega prevista para PSP, cuyas sensaciones son muy buenas, pero algo de lo esperado se ha quedado por el camino.
Eutechnyx ya realizó un trabajo notable con la “precuela” de Supercar, lanzada bajo el nombre de Ferrari Challenge. Pilotando los vehículos de la histórica escudería, quedaron muy claros los derroteros por los que nos moveríamos, avanzando hacia la simulación y realismo al tiempo que se alejaban a pasos agigantados de los títulos arcade que con mayor frecuencia suelen aparecer para consola.
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