Pareja televisiva de los 70, busca su lugar tres décadas después. Pasará por la gran pantalla próximamente, pero antes ha encontrado el sitio en que hacernos participar de sus trepidantes persecuciones.
Y de su ambientación retro en un auténtico salto en el tiempo.
Decíamos con el primer asalto de Wario a la Advance, que su rival Mario estaba cediendo demasiado terreno al limitarse a los remakes. Con la llegada de esta sorprendente excentricidad, la afirmación gana credibilidad y hay que hablar de victoria momentánea para quien más está apostando en la portatil.
Tunning, carreras ilegales, los desmanes de la conducción de GTA... todo en la segunda parte del club de medianoche, un juego que invita a la transgresión virtual con el claro incentivo de las opciones on-line.
Tiene en cada una de las generaciones de Nintendo, una entrega a la que se le queda corto el calificativo de juego. Imposible pretender meter en termino tan trivial una cantidad igual de magia y aventura, imposible conciliar bajo esa palabra tantas situaciones con nombre propio, vividas únicamente bajo la estela de esta saga.
Tres Castlevania desde la llegada de la advance, es un privilegio que cualquier videoconsola quisiera para sí. La serie vampírica por excelencia, tiene en este capítulo a uno de sus más dignos representantes.
Abanderado de la Gamecube, pilar de una consola necesitada de títulos como este, Metroid nos llega irreconocible con el fin de revivir el espíritu de la saga con cambios revolucionarios.
El más mítico de la serie -al menos hasta su reciente regreso- aprovechando el contexto para volver en edición de bolsillo. Era escaso el margen para el fracaso, pero con todo, la falta de tacto ha causado estragos en un juego inolvidable.
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