Sin armas y solo con telekinesis


La historia se ubica en un punto de la serie en que una guerra entre los Liltis y los Yukos acabó con la existencia de estos últimos. Los Liltis controlan ahora un mundo tecnificado, lleno de aparatos futuristas alimentados con la energía del cristal de los derrotados. Layle es un Portador del Cristal, un clavate con poderes de telekinesis aliado con Keiss, un selki con aspiraciones para entrar en el ejército Lilti. En una misión de escolta, el destino de estos dos jóvenes queda unido al de Belle, una ladrona Selki, y a Jegran, el Gran (y malvado) Comandante, cuando un misterioso Yuko se materializa y roba un fragmento de Cristal.
De esta protocolaria forma empieza la aventura, con uno de los inicios más excitantes y vertiginosos de los últimos FF; un auténtico ‘tour de force’ que deja al jugador exausto y enganchado a la historia de forma irremediable. Como es sabido, más personajes y muchos giros de guión acompañarán a los protagonistas de la aventura que, a golpe de mando de Wii, irán evolucionando según avance el guión.
Pese a que el libreto presenta muchos e interesantes personajes, el juego invita solo a jugar con Layle. En una estructura de aventura 3D con preciosos gráficos, el protagonista se mueve por amplios escenarios recreados con todo lujo de detalles y texturas, pudiendo interaccionar con casi todos los elementos del mismo. El mando de Wii sirve para usar el poder de telekinesis: se atrapan objetos y se lanzan, siendo esto también obligatorio con los enemigos. En las secuencias de batalla no se empuña ningún arma sino que son los poderes del personaje clavate los que ayudan a terminar con los monstruos: se atrapan objetos y monstruos y se lanzan para acabar con ellos. Cada enemigo tiene sus propios puntos débiles y diferentes reacciones ante lo que se le arroje, así que la gracia consiste en descubrir qué ataques son los más efectivos.
Este sistema no es perfecto, pero es muy entretenido y, como nos encontramos ante una aventura de acción, las batallas no copan el ochenta por ciento del juego, por lo que resulta bastante variado y divertido.

La esencia de Square Enix


Tanto el sistema de batallas como la exploración de entornos están bien equilibrados y son muy disfrutables. El equipo encargado de llevar a buen puerto este juego ha llenado la entrega de diferentes secciones y minijuegos, así como de ‘eventos quick time’ que hacen evolucionar la trama. La banda sonora es de una calidad impresionante y el doblaje de los personajes cuenta con unas voces muy bien elegidas para los caracteres. Junto a esto, los habituales chocobos, moguris etc hacen de las suyas en el increíble mundo vivo creado para esta ocasión. Las ciudades recuerdan a las de FFXII, con cientos de habitantes con los que se puede interactuar lo justo, personajes que actúan de maneras diferentes, sistemas de compra y evolución de objetos más o menos resultones… todos los elementos de este disco han sido cuidados y revisados al detalle para que haya las menores quejas posibles.
Hacía bastante tiempo que los usuarios de Nintendo no disfrutaban de un Final Fantasy en condiciones. Es verdad que no dispone de batallas por turnos, ni muchos personajes que lleven la voz cantante, ni invocaciones ni otro elementos de la saga madre pero, viendo como evoluciona ésta en los soportes rivales (donde las entregas XII y XIII dejan de lado el sistema de juego tradicional) encontrar un desarrollo tan sincero, fresco y estimulante como el de este ‘The Crystal Bearers’ es todo un regalo para los seguidores de la franquicia. ‘Final Fantasy Crystal Chronicles’ se ha hecho mayor y la prueba de ello la encontramos en esta entrega. Que la cosa siga depende de Square Enix, disfrutar de ella ahora y dejarnos llevar por Layle y Cía depende solo de nosotros.