Tanto en el primer Starcraft como en su única expansión, Broodwar, la campaña principal se dividía entre todas las razas, proporcionando la oportunidad de conocerlas a todas a costa de no profundizar demasiado en el universo de cada una de ellas. En esta ocasión, y no sin polémica Blizzard ha decidido otorgar todo el protagonismo a cada una de las razas, comenzando por los Terrans a los que posteriormente seguirán nuevas ediciones independientes para los Zergs y Protoss.
Al contrario de lo que se pueda pensar inicialmente, no se trata de dividir el juego en tres partes para sacar más tajada. La campaña incluida tiene una duración incluso superior a las 3 incluidas en el original, poniendo especial énfasis en la presentación de los personajes y en la creación de una línea argumental que a buen seguro va a conquistar a los fans de la saga. Por otro lado, las demás razas si están disponibles en el modo multi-jugador o en los mapas contra la IA.
Desde la nave Hyperion, podremos dirigir el destino de nuestra (inicialmente) pequeña fuerza rebelde. Normalmente podremos escoger entre 2 o 3 misiones a las que acudir, con la recompensa de conseguir nuevas unidades tras lograr finalizarlas.
Cabe decir, que a lo largo de las 26 misiones disponibles (ojo a una de ellas que permanece oculta, solo se puede acceder a ella en un punto de la campaña) nos encontraremos con una de las campañas más épicas y bien llevadas que podemos encontrar en un juego del género. La historia es coherente, los diferentes personajes son carismáticos y la forma en que se nos da acceso a la información logra dar al jugador la sensación de que pertenecemos a ese universo.
La nave se ha convertido en el verdadero corazón de la campaña de Starcraft2, lejos de representar un mero punto de elección de misiones. Encontraremos estancias como la cantina (donde conversar, contratar mercenarios como unidades especiales) el laboratorio o el arsenal. Estos dos últimos lugares resultarán de vital importancia. Por primera vez en Starcraft 2, podremos invertir las ganancias de las misiones en mejorar vehículos, unidades e incluso instalaciones como los Bunkers. Así cada tipo de unidad tendrá dos bancos de mejora, un mayor alcance, habilidades de curación o ataque así como aumentar la capacidad de sus defensores de 4 a 6 disponible para el bunker. Todas estas mejoras procederán de nuestra armería, pero gracias al laboratorio conseguiremos otro tipo de avances tecnológicos en función de la raza contra la que luchemos en cada misión. De esta forma, bien sea gracias a la investigación de los Zerg o los Protoss, tendremos acceso a mejoras de blindaje, incluso a nuevas armas como las torretas defensivas subterráneas o el cañón para el cuartel general.
Al contrario de lo que se pueda pensar inicialmente, no se trata de dividir el juego en tres partes para sacar más tajada. La campaña incluida tiene una duración incluso superior a las 3 incluidas en el original, poniendo especial énfasis en la presentación de los personajes y en la creación de una línea argumental que a buen seguro va a conquistar a los fans de la saga. Por otro lado, las demás razas si están disponibles en el modo multi-jugador o en los mapas contra la IA.
El regreso de Jim Raynor
Desde la nave Hyperion, podremos dirigir el destino de nuestra (inicialmente) pequeña fuerza rebelde. Normalmente podremos escoger entre 2 o 3 misiones a las que acudir, con la recompensa de conseguir nuevas unidades tras lograr finalizarlas.
Cabe decir, que a lo largo de las 26 misiones disponibles (ojo a una de ellas que permanece oculta, solo se puede acceder a ella en un punto de la campaña) nos encontraremos con una de las campañas más épicas y bien llevadas que podemos encontrar en un juego del género. La historia es coherente, los diferentes personajes son carismáticos y la forma en que se nos da acceso a la información logra dar al jugador la sensación de que pertenecemos a ese universo.
La nave se ha convertido en el verdadero corazón de la campaña de Starcraft2, lejos de representar un mero punto de elección de misiones. Encontraremos estancias como la cantina (donde conversar, contratar mercenarios como unidades especiales) el laboratorio o el arsenal. Estos dos últimos lugares resultarán de vital importancia. Por primera vez en Starcraft 2, podremos invertir las ganancias de las misiones en mejorar vehículos, unidades e incluso instalaciones como los Bunkers. Así cada tipo de unidad tendrá dos bancos de mejora, un mayor alcance, habilidades de curación o ataque así como aumentar la capacidad de sus defensores de 4 a 6 disponible para el bunker. Todas estas mejoras procederán de nuestra armería, pero gracias al laboratorio conseguiremos otro tipo de avances tecnológicos en función de la raza contra la que luchemos en cada misión. De esta forma, bien sea gracias a la investigación de los Zerg o los Protoss, tendremos acceso a mejoras de blindaje, incluso a nuevas armas como las torretas defensivas subterráneas o el cañón para el cuartel general.
