¿Qué hay de nuevo, viejo?

El juego cuenta, como sucede habitualmente, con siete fases, divididas cada una en dos niveles (hay cosas que nunca cambian), que podremos superar indistintamente con Blaze o Sonic. Pero volviendo a lo que hemos comentado, ¿dónde se encuentra el elemento de exploración? ¡Pues en todo lo demás! Para comenzar, todo el mundo en el que nos encontramos es un gran océano, y la única forma de llegar hasta los diferentes niveles será con una embarcación de las hasta cuatro disponibles, entre lanchas y submarinos, y que manejaremos con el stylus de DS. Cada una de ellas cuenta con su propio estilo de nevegación, a modo de minijuego. Y su uso no servirá solo para alcanzar las islas conocidas, sino también para intentar encontrar las hasta dieciséis islas ocultas, que aguardan otros tantos escenarios extra. Cuantos más niveles visitemos, podemos hacernos con más materiales que servirán para construir nuevas barcazas, con lo que el círculo se cierra. Por fin cobran sentido las puntuaciones al final de cada fase, porque de acuerdo con nuestra calificación (A, B o C), nos obsequiarán con un mayor número de materiales.
