International Superstar Soccer
En el mes de los lanzamientos futbolísticos, la fácil contienda que tiene Konami con EA en soportes superiores, se queda sin rival en GBA. ISS es, sin matices, la única opción.
En el mes de los lanzamientos futbolísticos, la fácil contienda que tiene Konami con EA en soportes superiores, se queda sin rival en GBA. ISS es, sin matices, la única opción.
El terco desprecio a la hora de convertir el software a los soportes europeos PAL, lleva tiempo escociendo a unos usuarios cansados de ser marginados y de que el alto precio que pagan por los juegos, no venga acompañado de la calidad que el producto tenía en su origen. DMC es un oprobio a los poseedores de la PS2, que ven como uno de los mejores juegos, se les presenta con soberano desdén en su llegada a Europa.
Es probablemente la guinda para la saga de Konami, y para un sector dentro de los videojuegos que en su evolución nos había ofrecido perlas de todo tipo. Esta, que se ha hecho de rogar, va a durar mucho tiempo en el interior de una PS2 con más argumentos que nunca para salir victoriosa. Imperdonable no tener este juego.
En la vida de los veteranos del videojuego -incluyendo a muchos profanos que también cayeron en sus garras- hay un lugar para el emotivo recuerdo a los días de contienda en la palestra del Street Fighter 2. Un producto que cosechó grandes éxitos durante varios años (ayuda de conversiones y secuelas mediante) no podía quedar sin representación en la máquina que combina funciones de museo digital y entretenimiento de bolsillo. Y por debida gratitud a su nombre, es prácticamente inevitable volver a intentarlo... y volver a caer en su halo de adicción.
Su valor es inversamente proporcional a la publicidad que se le ha hecho, y es que en estos duros tiempos de largas esperas, parece que un juego del que no se oye hablar con un año de antelación no tiene nada que hacer en los puestos altos de las clasificaciones de ventas. Pues bien, aquí está GTA3 para demostrar que de eso nada: hay un número uno, y va a demostrarlo sin necesidad de fuegos de artificio.
Aquí está otra vez, adentrándose en el soporte idóneo para albergar joyas añejas. Gradius llega a la GBA con las alteraciones suficientes para rearmar el interés de un producto cuyo origen lo está en el génesis mismo del videojuego.
Manida la introducción que habla siempre de Esto Es Fútbol como el tercero en discordia, Sony y su Team Soho siguen erre que erre con su fijación de tocar a los intocables.
Hace 3 años, una compañía española, nueva por aquel entonces, lanzó al mercado un nuevo juego de estrategia en tiempo real que rompería con todos los moldes establecidos de ese género. No sólo fue un éxito a nivel nacional, sino que llegó a ser número uno en ventas en países como EE UU o el Reino Unido. Este juego era Commandos: Behind Enemy Lines, un juego que algunos aman y otros odian, pero cuya calidad excepcional es indudable.
Representativo dentro del beat'em up bidimensional de principios de los noventa, Final Fight vuelve a Game Boy Advance para placer de nostálgicos saciando los sueños de curtidos jugadores.
Fue la estrella en la primera etapa de la recordada Super Nintendo, y volvió a arrasar en la N64 dando a muchos motivos de sobra para apartar dudas sobre ésta máquina. La llegada de la Game Boy Advance venía aparejada a este nombre, y finalmente ambas figuras pueden estar unidas como tantos esperabamos.
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