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Echo #2 Comic Digital

critica

Batman R.I.P.

Cuando la muerte del murciélago es sólo el principio

REVISTA ESPECIALIZADA EN CÓMIC
"Eres el mayor martillo del mundo. Pero un martillo puede usarse para abrir cabezas o construir casas." Starbrand / New Universal #4
ID

Echo #2

Paranoia nuclear

Un artículo de Elisa G. McCausland - Introducido el 05/05/2011
Echo #2
Echo #2 EEUU - 2011
Guionista:Terry Moore
Dibujante:Terry Moore
Editorial:Norma - 224 páginas - bn Precio:16
PUNTUACION
4/5

Escéptico hasta de sí mismo. El científico es la última incógnita que la ciencia ha de despejar, plantea Terry Moore en Echo, una obra que prosigue en su segundo volumen con la crítica a la ciencia supeditada al capital -disfrazada de drama existencial-. Si en el anterior número asistíamos a la presentación de personajes y su entramado de relaciones, en este nuevo capítulo los lazos se estrechan y la sangre, diluida en culpa y frustración, termina salpicando a ambos bandos. No obstante, es la responsabilidad del científico la verdadera protagonista de este cuento de ciencia ficción.

Hervir agua con la fuerza extraída de la ruptura del átomo. ¿Es lo único que al ser humano se le ocurre hacer con toda esa energía?, se pregunta el detonante de esta road movie, la física Annie Trotter; reflexiones que recuerdan a las de otro escéptico de ciencia ficción para las masas, el matemático de Parque Jurásico, Ian Malcolm: “Estaban tan preocupados en saber si podían hacerlo que no se pararon a pensar en si debían”. Esta cita podría resumir el leit motiv de una serie importante que, además de desarrollar una mitología propia en apenas dos entregas -heredera de la sci-fi de los cincuenta-, introduce sin rubor teorías físicas heterodoxas que invitan a la reflexión.

Responsabilidad y conservación


Las mujeres fuertes, marca de la casa, sostienen el hilo argumental de esta serie. Moore deposita la ética, el sacrificio y la capacidad de redención -de la que carece parte del elenco masculino- en la física Annie Trotter, la fotógrafa Julie Martin y la detective Ivy Raven. Esta letal combinación contra el aburrimiento y los estereotipos de género viene acompañada de secundarias carismáticas, como la hermana gemela de Julie, Pam, y de compañeros de viaje dignos de ese nombre, el barman Dan Backer y el ranger Dillon Murphy. El mal, sin embargo, es masculino, o eso parece querer decirnos el autor cuando reserva la representación de ciencia y fanatismo a auténticos hombres de fe (en la ciencia, en el capital, en dios y en sí mismos).

Responsabilidad y conservación en carnes femeninas enfrentados al espíritu desbocado del pionero, del inconsciente, del conquistador. No es casualidad que Terry Moore introduzca cada capítulo con una cita de Albert Einstein, J. Robert Oppenheimer o Stephen Hawking, entre otros, y empuje al lector a mirarse en el espejo. Creadoras VS. penetradores del misterio. Arquetipos enfrentados, la ciencia como metáfora y el futuro en la cuerda floja; una problemática por la que nadie hubiera apostado apenas hace un año: la vuelta, en pleno siglo XXI, de la paranoia nuclear.


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