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Fatale #5: Maldice al Demonio Comic Digital
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"¿Qué sentirás cuando les metas un balazo a esos hombres Nick? / El retroceso." Gabe Jones / Nick Furia, Guerreros Secretos N#4
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Fatale #5: Maldice al Demonio

Rompiendo el círculo vicioso

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 26/11/2015
Fatale #5: Maldice al Demonio
Fatale #5: Maldice al Demonio USA - 2015
Guionista:Ed Brubaker
Dibujante:Sean Phillips
Editorial:Panini Cómics - 144 páginas - color Precio:15,00€
PUNTUACION
4/5
AVISO: Éste artículo contiene posibles spoilers. En él se revelan aspectos argumentales que el lector podría preferir descubir por sí mismo.

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Tal y como advierte el artículo de presentación incluido en el presente tomo, la publicación de Fatale ha ido variando a lo largo de su producción desde su intención inicial. Pero a pesar de su transformación de miniserie corta a miniserie larga y finalmente a serie regular, la trama desarrollada por Ed Brubaker y Sean Phillips siempre transcurrió con un final marcado en el horizonte. Esta quinta entrega supone la anunciada caída de telón que, pese a dedicar buena parte de su extensión a cerrar todas las tramas argumentales abiertas, aún es capaz de reservarse varias sorpresas referidas a la insólita historia de Josephine y los pobres desgraciados que han caído en sus redes a lo largo los años.


Continuando directamente del tomo anterior y la peliaguda situación en la que Nicolas Lash se quedaba atrapado, Brubaker pisa el acelerador de cara al desenlace del peligroso juego de romances malditos, magia negra, traiciones y violencia alrededor de su turbadora protagonista. Una partida donde todos los jugadores -voluntarios e involuntarios- ultiman su movimiento final. Y es que una sensación de inevitabilidad y precipitación recorre las páginas de esta última entrega. Incluso cuando Brubaker decide hacer un inciso cediendo el protagonismo de uno de los capítulos al villano de la serie. Dicho episodio nos permite ver la historia desde el punto de vista de Obispo, arrojando luz sobre la némesis de la protagonista y rellenando varios huecos argumentales. Pero entre esos huecos quizá el más importante sea el referido a la propia protagonista, de la que este volumen releva los detalles más íntimos y dolorosos de su condición. El guión recurre así a la tan habitual herramienta del flashback para mostrar como su don para dominar a los hombres también es una maldición que le impide mantener una relación amorosa normal y sincera. Una disyuntiva que se hace extensible al coprotagonista, consciente de su condición de manipulado pero deseoso al mismo tiempo de aceptar dicha circunstancia pese al enorme coste vital que ello supone.


Manteniendo la acertada mezcla de terror metafísico y serie negra que ha definido la cabecera desde su arranque, en este último acto el guión se atreve a llevar la serie por senderos más experimentales, con secuencias como ese encuentro sexual de corte metafísico entre Nicolas y Jo y digresiones como ese cuento infantil sobre caballeros y dragones de la infancia de Nicolas que se erige en metafórica premonición de sus actuales desventuras. Piruetas narrativas donde se hace patente la sólida sintonía entre el guionista y su más acertado colaborador gráfico. Manteniendo la narrativa clásica y la estética noir que ha caracterizado todas sus colaboraciones con Brubaker, Sean Phillips no titubea a la hora de romper sus propias reglas alterando su estilo cuando el guión se lo exige. Con la inestimable ayuda de la colorista Elizabeth Breitweiser, Phillips varía su trazo aplicando una distribución de página menos académica y más fragmentada en las secuencias más cósmicas o reproduciendo el estilo de vidrieras y grabados medievales a la hora de visualizar el cuento antes citado.


Maldice al Demonio concluye la serie con un final tan inesperado como, en el fondo, perfectamente coherente tanto con la trama como las señas de identidad del género(s) al que pertenece. Un (otro) esplendido trabajo del tándem Brubaker/Phillips que les confirma (de nuevo) como garante de frescura e innovación en el medio.


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