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Hellblazer: Hábitos Peligrosos (DC Pocket) Comic Digital
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Hellblazer: Hábitos Peligrosos (DC Pocket)

Constantine pone sus asuntos en orden antes de morir

Un artículo de José María Pérez Cuajares - Introducido el 17/02/2024

Corría el año 1991 cuando Garth Ennis llegaba a la cabecera de Hellblazer, un título que estaba en su cuarto año de existencia, y aunque no había hecho mucho ruido, era la serie en el que Jamie Delano acababa de finalizar una etapa que había conseguido despertar el interés de muchos lectores. Era por lo tanto un buen momento para que Ennis armase un poco de jaleo y consiguiese un puesto fijo en las siempre abarrotadas estanterías. Seis meses después, la saga Hábitos Peligrosos había conseguido con creces su propósito, consiguiendo una de las lecturas obligadas del personaje que, con el paso de los años, más de 300 números y varias cabeceras a sus espaldas, ha sabido retratar como nadie al personaje, ese bastardo con gabardina al que todos odiamos y amamos a partes iguales.

Lo primero que conseguía Ennis a su llegada a la serie, era mostrarnos en pocas viñetas la esencia del personaje. No era necesario que supiéramos quien era o su forma de comportarse con los demás, siendo esta saga que ahora recupera ECC en formato bolsillo, una de las formas más accesibles de entrar en este retorcido universo. Las primeras páginas son tan explícitas como aterradoras, con John Constantine escupiendo “un pedazo de mí” en el lavabo, y acudiendo a continuación al médico para que le confirme sus peores temores, que el cáncer invade su cuerpo, y que su adición al tabaco y al alcohol están cobrándose ahora el precio final por dichos excesos.


Como si de un panfleto sobre Como aceptar la muerte se tratase, Constantine irá visitando viejos amigos y otros nuevos para aprender que la muerte es inevitable, aunque puede que aún le quede una oportunidad para salvarse. A partir de ahí, Ennis comienza a construir intrincada telaraña de mentiras y falsas promesas con la que quizás pueda salvarse de lo inevitable, que alterna con personajes secundarios tan indispensables como Matt, un viejo desahuciado al que conoce en el hospital, y que en cada visita nos recuerda a los lectores que John va a seguir muy pronto sus pasos si no hace nada por evitarlo.

No voy a desvelar aquí el giro final de la saga, pero es una de esas ocasiones en los que un guionista se hace valer por encima de una trama interesante y unos afilados diálogos. En sus manos, Constantine sigue siendo el personaje despreciable que otros autores nos han contado, pero se las ingenia para tratar de eludir una muerte inminente. Ayudado por el dibujo oscuro y deprimente de Will Simpson, como no podía ser de otro modo, Hábitos Peligrosos es una gran historia sobre la redención, que nos deja un rato pensativos tras cerrar el tomo, y que ha sabido encajar con soltura el paso de los años desde su primera publicación.


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