Pero la única crítica letal es la que le afecta de lleno, la que le impidió alcanzar una puntuación perfecta en la prestigiosa revista Famicom: su linealidad. Línea recta, evento, jefe. Línea recta, evento, jefe. No hay pueblos, no hay personajes con los que hablar: las armas, las mejoras de accesorios, se compran a través de los puntos de guardado. Las ciudades enormes de Final Fantasy XII han desaparecido. El toque RPG se desvanece. Casi se asemeja más a un Metal Gear que a un FF tal y como lo conocíamos. Es como si se hubieran centrado exclusivamente en desarrollar un sistema de combate (que es totalmente innovador), y hubieran dejado de lado otros aspectos del género. Las palabras del director de Square-Enix, Yōichi Wada, hablan por sí solas: “Creo que Final Fantasy XIII va a ser algo especial y que va a ser bien recibido por el público. Pero está por ver si vamos a seguir creando este tipo de juegos, porque a día de hoy siento que el equipo que estuvo implicado en Final Fantasy XIII debería moverse a crear formas de juego de ‘próxima generación’”. ¿Es esta realmente la última fantasía?



ANEXOS

1. FABULA NOVA CRYSTALLIS

"Una Nueva Fábula para los Cristales" es el lema que engloba a distintos títulos ambientados en el nuevo universo FF, tal y como ya ocurrió con la séptima o la duodécima entrega, que arrastraron detrás precuelas y continuaciones en forma de videojuegos o películas. Por ahora hay programados tres lanzamientos oficiales, siendo el primero de ellos el propio FF XIII, aunque Square-Enix podría anunciar hasta tres más próximamente, si hacemos caso a algunos diagramas que se han visto en notas de prensa niponas.

Los otros dos juegos responden a los títulos de “Final Fantasy Versus XIII” y “Final Fantasy Agito XIII”. El primero de ellos, exclusivo para PS3, está ambientado en el mismo marco que el juego original, aunque contará con su propia trama. No se trata por tanto de una secuela o un spin-off, sino de “otro punto de vista”, con otros personajes protagonistas encabezando el cartel. Por lo visto, se tratará de un juego de acción con toques de RPG, más parecido a Kingdom Hearts que a los Final tradicionales. Por su parte, Agito aparecerá en PSP, aunque se desconocen más detalles al respecto.

Según Tatsuya Nomura, ambos juegos no tardarán demasiado en aparecer, y podemos esperar su lanzamiento en los próximos meses: eso sí, por ahora, solo en Japón.


2. ACTIVE TIME BATTLE

El sistema de combate cotidiano de la saga también ha sufrido un duro revés: ahora solo controlaremos directamente a un personaje. El nuevo formato ATB funciona en tiempo real a través de una barra y habilidades que ocupan segmentos de la misma según su coste. Hasta que la barra no se vacía no se pueden asignar nuevas habilidades para realizar acciones.

Los ataques se van combinando hasta el momento en que el enemigo entra en BREAK: a partir de ahí, el daño que sufre se multiplica. Algunos monstruos y jefes finales son tan duros que la barrera tradicional de daño en cualquier FF, que se ubicaba en 9999, está rota de entrada, y cualquier personaje puede infligir 99999 puntos de dolor a sus rivales.

El cambio más drástico lo introduce el "Optima Change", un esquema de roles que condiciona el comportamiento de los personajes en batalla, seleccionando automáticamente sus acciones sin necesidad de introducirlas manualmente y permitiendo dirigirles indirectamente: estos son el attacker (impactos físicos), blaster (magias de ataque), healer (curandero), defender (contraataques), enhancer (magias de estados para el equipo) y jammer (magias de estados negativos para el enemigo). Todo un acierto que hace mucho más ágiles los combates.


3. LOS MARCADOS

Final Fantasy XIII gira en torno a seis personajes (Lightning, Snow, Vanille, Sazh, Hope y Fang) que han sido escogidos por los fal’Cie para cumplir con un cometido trascendental en un periodo determinado de tiempo. Los humanos que han sido tocados de esta forma por los fal’Cie reciben el nombre de l’Cie, y adquieren el poder de invocar a los poderosos Eidolones. Se les puede identificar por una marca distintiva en su cuerpo, así como al fal’Cie que les escogió, ya que cada uno (y su número es desconocido) posee su propio sello.

A pesar de ello, los l’Cie no son considerados afortunados, sino que arrastran tras de sí una maldición inevitable: si no completan su objetivo (que no conocen con exactitud) en el plazo fijado, o mueren antes de hacerlo, se convierten en Cie Corpse, monstruos sin alma que vagan por el mundo. Pero aún en el caso de que cumplan con éxito su misión, los fal’Cie les transforman en cristales, lo que supone otra terrible forma de morir.

A lo largo de trece capítulos, los protagonistas se verán envueltos en una trama entre Cocoon y Pulse, con la oposición de Sanctus y su organización, que intentará evitar la revolución planeada por Lightning y exterminar a los l’Cie implicados.

4. INVOCACIONES: COMO HEMOS CAMBIADO...

Las invocaciones son un elemento característico de FF. Y vuelven a la carga una vez más, con novedades bajo el brazo. Los habituales Shiva, Odin, Alexander o el mítico Bahamut se unen a los nuevos Hecatoncheir y Brynhildr. Pero no esperemos encontrarnos las figuras de antaño: Odin aparece sin su caballo y Shiva, en realidad, son ahora dos hermanas. Aunque lo más chocante es que se pueden transformar en vehículos. Pero dejemos eso para más adelante.

Cuando una invocación es llamada al combate, aparece junto al personaje que lo convocó, que es al que realmente manejaremos. Invocar tiene mucha utilidad, ya que regenera nuestra salud y devuelve a la vida a todo el equipo una vez se ha marchado. El Eidolon actuará automáticamente hasta el momento en que su barra de ATB acabe, momento en el que pasaremos a Driving Mode. Y aquí viene lo bueno.

Las invocaciones se transformarán en vehículos o monturas, controlados por su invocador: las Shiva se convierten en motocicleta, Odín en caballo y Bahamut en una especie de dragón mecánico. Cuentan con distintos tipos de ataque y una devastadora magia final: el nivel de salvajismo es tal que los Eidolones pueden romper el límite (que ya de por sí es alto) y alcanzar los 999999 puntos de daño. Visto lo visto, no dejaremos de usarlos, palabra.