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X-Factor #6: La Guerra del Infierno en la Tierra Comic Digital
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X-Factor #6: La Guerra del Infierno en la Tierra

Clímax Abrasador

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 03/04/2014
X-Factor #6: La Guerra del Infierno en la Tierra
X-Factor #6: La Guerra del Infierno en la Tierra USA - 2013
Guionista:Peter David
Dibujante:Leonard Kirk, Paul Davidson
Editorial:Panini Cómics - 240 páginas - color Precio:19,95€
PUNTUACION
3/5
AVISO: Éste artículo contiene posibles spoilers. En él se revelan aspectos argumentales que el lector podría preferir descubir por sí mismo.

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En una época donde los equipos creativos rara vez parecen superar la veintena de números, resulta digno de elogio como Peter David se ha mantenido al frente de X-Factor durante ocho años sin interrupciones. La clave es el talento del guionista para convertir la interacción y desarrollo de sus personajes en algo más interesante que la enésima acumulación de escenas de acción y despliegue de superpoderes. Sus punzantes diálogos, su ágil y referencial sentido del humor y sus constantes giros argumentales son el principal activo de una serie de culto cuya calidad es pareja a su longevidad.

Pero ocho años son tiempo más que suficiente para que el desgaste haga mella. Los recientes problemas de salud de David (víctima de un derrame cerebral) y el cada vez más cercano fantasma de la cancelación hacen sentir su peso en la larga saga recogida en este tomo, donde culminan varias de las tramas presentadas a lo largo de los últimos años.

El grupo deberá enfrentarse a los diabólicos Señores del Infierno del universo Marvel


Una saga que llevaba planeando incluso desde mucho antes de hacerse cargo de la serie –de hecho, la primera mención a la misma data del final de su famosa etapa en Hulk a finales de los 90. Recogiendo cuidadosamente todas la semillas sembradas en historias previas –la resurrección de Guido como un ser sin alma, el linaje divino de Tier, el hijo de Loba Venenosa, el demonio femenino Jezabel actuando entre las sombras- David plantea una historia en la que los diferentes Señores del Infierno del universo Marvel (Mefisto, Hela, Satana, Plutón...) se enzarzan en una guerra por el poder absoluto del inframundo. La clave para su resolución resulta ser el citado Tier, siendo Madrox y su grupo el único obstáculo que se interpone.

Peter David recuperará muchas de las tramas plantadas a lo largo de la colección para resolverlas en esta saga


David apuesta por el gran espectáculo y la épica superheroica de una trama que fácilmente podría haberse convertido en uno de esos crossovers editoriales que suele evitar. Pero ese cambio de tono desgraciadamente supone la renuncia a las señas de identidad de la serie, sustituidas por una repetitiva sucesión de escenas de acción sin apenas tiempo para que los protagonistas desarrollen el dilema moral que les supone elegir entre la vida de un niño y la salvación del mundo. Únicamente en la inesperada resolución –que afecta irremediablemente a uno de los principales personajes- David está a la altura del nivel al que acostumbra.

Además de demonios, este tomo nos trae seres mitológicos, trolls y una pequeña dosis de incombustibles zombis


Ejemplo de ello es el contraste con los dos números previos a la saga que da título al tomo, dedicado el primero a la figura de Pip el Troll –impagable el chiste sobre Juego de Tronos. El segundo, protagonizado por Madrox y Layla Miller, incluye en tan sólo 24 páginas una boda en Las Vegas, un asesino de imitadores de famosos, una convención de cosplay y la versión zombi del general Robert E. Lee (sic).

Leonard Kirk se responsabiliza de la parte gráfica con el habitual dinamismo y limpieza a los que acostumbra su trazo. Si bien la periodicidad quincenal que varios de los números tuvieron en su edición original hace mella en el resultado final, notándose ocasionalmente un acabado apresurado y parco en detalles debido a la premura en los plazos de entrega -como esos personajes sin rostro en segundo plano o la recurrente ausencia de fondos. Un pequeño tropiezo que, con todo, sigue proporcionando una nada desdeñable diversión.


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