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Series son Amores - The Outsider: Que viene el Coco y te comerá Comic Digital
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Series son Amores - The Outsider: Que viene el Coco y te comerá

HBO lanza una nueva adaptación televisiva para el gran Stephen King

Un artículo de José María Amores Casado - Introducido el 14/04/2020
Series son Amores - The Outsider: Que viene el Coco y te comerá

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Cuando os trajimos la selección de las series a tener en cuenta para este 2020, The Outsider era una de las muchas que quedó fuera (como ZeroZeroZero ya analizada), porque ya estaba en el aire y la dejamos directamente para esta crítica. Este año tendremos al menos dos series basadas en obras del señor Stephen King: The Stand (Apocalipsis) y esta The Outsider, ya lanzada y devorada (catódicamente) para su disección.

Desde luego el Sr. King es unos de los autores más adaptados en cine y televisión con muy diversos resultados. Hay joyas por ahí y basura por allá, pero el interés del espectador nunca decae cuando nos dicen “aquí os traigo otra cosa de Stephen King” y, en ocasiones, incluso eso que nos traen ya se ha intentado adaptar antes (por ejemplo Apocalipsis ya fue adaptada en 1994 por la ABC y protagonizada por entre otros Gary Sinise, Molly Ringwald, Rob Lowe, Miguel Ferrer, Ed Harris y otros muuuchos más, mientras que si hablamos de It tiene su miniserie de los 90, una adaptación India en formato miniserie y las dos pelis que hemos tenido en cines hace poco).


King tiene toda una legión de seguidores por su maestría en la narración del terror. Autor prolífico y aclamado, tiene una forma de escribir muy peculiar: usa un lenguaje muy “mundano”, le encanta profundizar en las tragedias familiares, los conflictos sociales, enfrentar al individuo con su comunidad o contra toda la sociedad... y, claro, todo ello con un tono gris que va pasando a negro intenso con motas de color carmesí por todos lados. Y los creadores de la serie han sabido plasmar a la perfección esa visión que refleja el escritor en sus novelas.

La serie viene de la mano de un respetado Richard Price, guionista referente de finales de los 80 y 90 con El color del Dinero (1986), Historias de Nueva York (1989) o Melodía de Seducción (1989) entre otras; pasando después a las series con participación en The Wire y NYC 22 para terminar de meter el turbo firmando una brillante The Night Of (2016) y dejando huella en The Deuce (2017). Precisamente para esta The Outsider toma mucho de lo trabajado en estas dos últimas series y se nota su mano en lo bueno y en lo malo.


El tono es bastante oscuro, sin llegar a ser tenebroso, pero dotado de esa pátina de tristeza en los personajes, desasosiego porque sabemos que algo no va del todo bien y la crudeza de la pérdida del ser querido. La cámara se convierte en testigo de los hechos, con una paleta de colores carente de viveza y con un sonido+música que envuelve todo el paquetito para que no te sientes cómodamente en el sofá a ver sustitos baratos. No los busques porque aquí no los hay y, por supuesto, ni falta que le hacen ya que prima ese juego con la tensión que nos obliga a sumergirnos aún más en esta propuesta para saber qué ocurre realmente, hacia dónde van los personajes y la resolución de la historia. La serie sabe plantear el horror humano y balancearlo hacia el horror sobrenatural a través de una narrativa detectivesca que nos desglosa el completo y creíble glosario de atrocidades de que es capaz el ser humano (es terrible asumir que alguien sea capaz de semejante atrocidad tal y como lo asumen los personajes e incluso nosotros).

Comienza con dos primeros episodios muy buenos en dirección y planteamiento, con un ritmo algo lento pero premeditado que mantiene a lo largo de toda la serie (y eso es quizás lo que puede romper al espectador a mitad de la temporada, porque la serie no acelera sino que mantiene velocidad de crucero y puede parecer que se atasca). Por cierto, hablando de la dirección, tengo que decir que es muy buena en toda la temporada (con sus planos bien amplios y con mención especial al cada vez más presente en el mundillo Mr. Jason Bateman que firma los dos primeros episodios en los cuales también participa.


Bateman se ha ganado mi respeto como director desde Ozark (que, por cierto, acaba de estrenar la tercera temporada y estoy deseando hincarle el diente porque las dos primeras me gustaron bastante), porque de nuevo lo hace muy bien. El tío demuestra ya sus tablas en la tarea y se sigue alejando del estereotipo machacón de actor comediante forjado a fuego en el cine, rompiendo de nuevo con otra interpretación seria, buena y creíble.

El casting es un acierto porque no veo a ninguno fuera de lugar, todos se adaptan al papel muy bien y hay sintonía entre ellos. Tenemos todo un despliegue de gente a la que ya estamos acostumbrados a ver en otras producciones tomando de nuevo papeles relevante. De Bateman ya hemos hablado como director y en su papel de actor también está perfecto, muy al estilo Bateman (no es de Oscar o Emmy pero sí es resuelto y creíble en el rol, aunque lo sigo prefiriendo como director).


Mi gran sorpresa es Ben Mendelsohn, al que se me hace raro ver en un papel que no sea el malo de la película (Rogue One, Ready Player One, Robin Hood) pero lo cierto es que se merece más protagonismo en producciones (que por fin le están llegando) porque es un buen actor y aquí interpreta a unos de los protagonistas (quizás el que lleve más peso de la historia).

Veremos muchas caras conocidas para los habituados a devorar series. Por ejemplo, tenemos a un siempre bienvenido Bill Camp que ha campeado por series (The Looming Tower, The Night of, The Leftovers) y cine (Birdman, Gorrión Rojo, Joker) como el típico secundario que llena la pantalla. O a otro asiduo a las series “especialitas” por su peculiar registro que siempre le lleva a este tipo de series como es Jeremy Bob (Jessica Jones, Muñeca Rusa, The Knick).


Tenemos además a una atormentada y luchadora Julianne Nicholson (Boardwalk Empire, Master of Sex, Ley y Orden), de nuevo en un papel secundario pero de peso muy bien llevado por esta veterana de la TV. Por otro lado, en el papel más peculiar de la serie, tenemos a una “debutante” Cynthia Erivo (a la que podemos seguir desde hace unos añitos y de la que esperamos grandes cosas porque la chica promete) que se marca otra interesante interpretación. Además, su personaje aparece en otras obras del Sr. King (en los libros es una chica blanca pero Bateman insistió en colocar a Erivo en el papel, haciendo cambiar tanto la obra original como la adaptación de Price que también se declinó por esa opción, todo un acierto) por lo que no descarto que en algún momento alguien decida darle paso de nuevo en este papel.

La música que nos acompaña durante toda la temporada le viene como anillo al dedo a la serie, con el tándem formado por Danny Bensi y Saunder Jurriaans que llevan trabajando codo con codo desde hace más de veinte años pero que están de actualidad con trabajos tan ajustados a la temática como Ozak, The OA (R.I.P. desgraciadamente), American Gods, La Autopsia de Jane Doe o Fear the Walking Dead.


¿Pero de qué va la serie? La serie arranca en Cherokee City con el terrible asesinato de un niño de 11 años a manos de un salvaje que lo ha destrozado y casi devorado. El cuerpo del niño está lleno de mordeduras, saliva y huellas digitales que facilitarán la identificación final del asesino. Pero es más, hay multitud de testigos que han visto al asesino cubierto de sangre, conducir la furgoneta (también llena de sangre) con total impunidad, y encima hay multitud de cámaras de seguridad en las que se le reconoce a la perfección en todas las imágenes y que siguen el trayecto que tomó durante todo ese día. Se trata de Terry Maitland (Jason Bateman), el entrenador del equipo infantil de béisbol.

El detective Ralph Anderson (Ben Meldelsohn), que aparentemente tiene cuentas pendientes con él, no duda en arrestarlo pero, al poco, comienzan a aparecer pruebas igual de sólidas exculpando al entrenador y planteando una situación inexplicable.

Para ayudar a resolver el crimen, el abogado de Terry recomienda contratar la ayuda de la investigadora privada Holly Gibney (Cynthia Erivo), alguien bastante peculiar (sufre de transtorno compulsivo, sinestesia y está en algún lugar del espectro autista, además de ser extremadamente observadora) pero que es muy efectiva en su trabajo. Holly irá tirando del hilo y seguirá dos máximas de "Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad" y "Usted ve, pero no observa" para llegar a la verdad, por absurda que parezca.

En definitiva, tenemos una serie de “miedo” para digerir (no es el típico fastfood) y saborear (no es terror sino tensión en la correcta dosis) con sus dosis detectivescas y sus dramas personales (no se libra ningún personaje de cargar con una tragedia a cuestas).


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