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Die #2: La Ruptura Comic Digital
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"He atravesado incontables dimensiones distintas y realidades paralelas, y aún no he encontrado un problema que no pueda resolverse con una serie de balas bien dirigidas." Marvel Boy / Reinado Oscuro: La Lista
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Die #2: La Ruptura

Partidas por separado

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 18/02/2021
Die #2: La Ruptura
Die #2: La Ruptura USA - 2020
Guionista:Kieron Gillen
Dibujante:Stephanie Hans
Editorial:Panini Cómics - 160 páginas - color Precio:19,95€
PUNTUACION
4/5

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El primer tomo de la serie firmada por Kieron Gillen y Stephanie Hans era muchas cosas: la presentación de una premisa y unos personajes; la creación de un vasto mundo de ficción con múltiples caras (nunca mejor dicho, dado su forma de dado); y un vasto torrente de referencias referida al mundo de los juegos de rol cuya mecánica era inteligentemente adaptada a la narrativa y la construcción de personajes. Precisamente los propios personajes eran el aspecto menos desarrollado de ese primer arco, que concedía un mayor peso narrativo al ambiguo Ash como narrador principal pasando levemente por encima del resto.


Con el escenario ya asentado y aprovechando el giro final que cerraba aquel primer tomo, que cambiaba por completo todo lo que los personajes (y los propios lectores) creían saber sobre el mundo de Die, Gillen pisa el freno y dedica los episodios recopilados en la presente entrega a ahondar en el pasado de sus protagonistas. Con el grupo dividido física y moralmente, el guionista expone el trasfondo de Ángela, Matt, Izzy y Chuck, siendo los dos últimos la parte disidente tras la muerte (y su conversión en “caído”) de Sol, su antiguo compañero y creador del juego que ejerce aquí como una suerte de espectro acusador que obliga a los protagonistas a encarar sus propios defectos.


Porque si en algo destacan los protagonistas de Die en su ambivalencia. Cada uno de ellos está diseñado conforme a arquetipos propios de los juegos de rol (mago, clérigo, paladín, etc), pero es su propio fuero interno lo que marca dichos papeles, trasladando a los mismos el bagaje emocional de su vida real. Vía flashback descubrimos como el sacrificio que Ángela realiza al inicio de la historia para salir del aprieto en el que ella y sus compañeros se encuentran refleja su personalidad dependiente en el mundo real; que el errático y agresivo comportamiento de Chuck deriva de un miedo a la soledad que le ha costado varios matrimonios; que el poder de Matt basado en la tristeza oculta una adictiva catarsis que le permite desahogarse del pesar de su vida cotidiana; o que la tensión entre Izzy y Ash responde a un secreto común que implica traición amorosa y maternidad no deseada.


Así los elementos fantásticos (dragones mecanizados, titanes monstruosos, reinas elfo de deslumbrante belleza, carismáticos y manipuladores vampiros...) del argumento se descubren como simple fachada de una narración de cariz intimista donde las emociones están a flor de piel, remarcadas por el vistoso uso pictórico del color utilizado por Hans, que varía su paleta y la intensidad de la misma en función del tono de la escena. Y aunque puede achacarse cierta parquedad a la hora de mostrar con todo detalle los fantasiosos escenarios (recurriendo en muchos casos a masas de color uniforme para los fondos), esa opción refuerza el tono de introspección buscado por el guión.


Retratos introspectivos aparte los episodios de este segundo recopilatorio también son aprovechados para explorar la peculiar mitología de la serie, sus digresiones metanarrativas (la peculiar naturaleza del arquetipo de los “dictadores” o la diferencia entre las distintas fuentes de poder de los paladines) y sus influencias culturales. Y si en el tomo anterior la obra de Tolkien y sus lazos biográficos con el propio autor inspiraron uno de los episodios más interesantes, Gillen se destapa aquí con una deconstrucción tan inesperada como original de la obra de la familia Brontë, reivindicando su primera y menos conocida producción como uno de los precedentes del género de fantasía posterior, señalándola incluso como un antepasado de los propios juegos de rol. Una reinterpretación sobre la ilustre familia de genios literarios cuya plasmación visual rompe estéticamente con el resto de la serie, adoptando Hans para dichas escenas un estilo acorde al de un cómic tradicional. Un detalle que culmina este segundo tomo certificando las buenas impresiones de la primera entrega y prolongando el interés por un futuro desarrollo se plantea cada vez más apetecible.


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