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Los Muertos Vivientes #8 Comic Digital
REVISTA ESPECIALIZADA EN CÓMIC
"Dios no existe. Lo maté" Cliff Steele / Doom Patrol #21
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Los Muertos Vivientes #8

Punto álgido

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 05/03/2009
Los Muertos Vivientes #8
Los Muertos Vivientes #8 EE.UU - 2008
Guionista:Robert Kirkman
Dibujante:Charles Adlar
Editorial:Planeta - 136 páginas - bn Precio:7,5
PUNTUACION
5/5
Etiquetas: Muertos Vivientes / / Drama / Acción /
Finalmente, los habitantes de Woodbury han encontrado el refugio de Rick y sus amigos. Liderados por su sanguinario gobernador, dan inicio a una batalla en la que cualquier cosa puede suceder… y sucede.

Cuando Robert Kirkman se planteó esta serie como una crónica continua de lo que podría suceder en caso de un holocausto zombi, los lectores desconocíamos cuánto tenia previamente planeado y cuánto ha ido surgiendo a medida que narraba las andanzas de Rick Grimes y su grupo de supervivientes frente a la amenaza de los no-muertos. Improvisadas o no, el caso es que a lo largo de las últimas entregas el guionista ha ido disponiendo una serie de piezas que en este octavo tomo llegan a su clímax. Y menudo clímax.

Haciendo caso omiso al propio título de la serie, Kirman hace que la amenaza zombi sea lo menos importante de la función, apenas un mero accesorio para contar lo que verdaderamente le interesa. ¿Hasta dónde es capaz de llegar el ser humano frente a la desesperación más absoluta? ¿Qué virtudes desarrollará y/o a que pozos de miseria será capaz de descender cuando todo aquello que conoce ya no existe y la lucha por la supervivencia está a la orden del día? Dichas cuestiones llegan a su máxima expresión en el presente tomo, dibujado con su habitual solvencia narrativa por Charles Adlar y en el que el autor de “Invencible” se desvela como un maestro en el manejo del drama y el suspense. De la primera a la última página de cuantas comprenden esta entrega suponen una verdadera montaña rusa en la que todo puede pasar, cuando ocurre lo hace de la manera más inesperada y ninguno (repetimos: NINGUNO) de los protagonistas tiene una mínima garantía de sobrevivir.

Como viene siendo habitual en la serie, el retrato de los personajes constituye el punto fuerte de la historia. Esa capacidad de Kirman para hacer que nos encariñemos con un uno de los protagonistas o que lo aborrezcamos con todas nuestras fuerzas (mención especial para el gobernador, un villano al que da gusto odiar) consigue que el lector quede atrapado durante las más de cien páginas del tomo con los nervios continuamente a flor de piel; y que maldiga con toda la fuerza de sus pulmones a los autores cuando se da cuenta que tendrá que esperar varios meses para saber lo que ocurre a continuación de la ultima pagina. Sólo queda esperar que, mientras “Los Muertos Vivientes” sea capaz de cosas como éstas, dure muchos años más y aconsejar al indeciso que, si sólo puede permitirse un cómic este mes, por su bien que sea éste.


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