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Grandes Autores de la Liga de la Justicia - Keith Giffen, J.M. DeMatteis y Kevin Maguire: JLI Comic Digital
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Grandes Autores de la Liga de la Justicia - Keith Giffen, J.M. DeMatteis y Kevin Maguire: JLI

Una Liga diferente es posible… y muy divertido

Un artículo de Javier Jiménez Jiménez - Introducido el 29/01/2018
Grandes Autores de la Liga de la Justicia - Keith Giffen, J.M. DeMatteis y Kevin Maguire: JLI
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Nos encontramos en la segunda mitad de la década de los ochenta. El mundo de los cómics USA está en auge y ha sucumbido a una nueva ola de creadores, en su mayoría venidos del Reino Unido, con unas ideas bastante oscuras acerca del arte secuencial. Las viñetas han abrazado una filosofía grimangritesca que demuestran que el cómic había decidido dejar atrás esa etiqueta de lectura para niños y zambullirse en temáticas y formas adultas. Son los años de Miracleman, Batman: Año Uno, Sandman y el sello Vértigo, Batman: El Regreso del Caballero Oscuro y, por supuesto, Watchmen. Las nuevas obras de Alan Moore, Neil Gaiman, Frank Miller o Jamie Delano marcan el ritmo y ningún personaje está a salvo. El mercado ha hablado y quiere sangre y desgracia…


Es entonces cuando DC decide darle nueva colección a la Liga de la Justicia aunque, debido a los hechos narrados en la serie limitada Leyendas que servía de reinicio a los héroes DC, los integrantes del grupo no podrán ser en su mayoría personajes de primera fila. ¿Superman? Lo sentimos pero está en manos de John Byrne y no piensa prestarlo. ¿Green Lantern? Tiene sus propios problemas. ¿Wonder Woman? ¡Uy! Imposible… ¿Batman? Espera, volveremos a él en breve.


Así que los personajes más populares de la casa estaban fuera de alcance y el editor Andy Helfer se encontraba en la tesitura de encontrar un nuevo enfoque para el grupo alfa de la editorial. Es aquí cuando entra en escena Keith Giffen, dibujante y guionista con poca experiencia hasta ese momento principalmente conocido por su trabajo en La Legión de Superhéroes. La insistencia de Giffen -perfectamente narrada en la intro de Helfer- llevó al editor a aceptar su propuesta para encargarse del relanzamiento con un sólo problema frente a ellos: no tenían ni idea de qué hacer con él.

Por fortuna para los lectores, Helfer reclutó a J.M. DeMatteis -curiosamente, gran referente de esa corriente grimangritesca con ejemplos como La Última Cacería de Kraven a sus espaldas- y al dibujante Kevin Maguire, desconocido por aquel entonces pero pieza fundamental en el éxito de esta encarnación de la Liga.


Batman, un grupo de segundones y el Capitán Tolai contra el mundo


Si decimos que nadie se esperaba que este equipo creativo triunfara en su empresa, nos quedamos muy cortos. Si hacemos caso a la intro de Giffen, incluso los artistas implicados en la colección buscaban nuevas ofertas antes de la llegada del número inaugural al mercado estadounidense. Sin embargo, la fórmula acertó de pleno y los lectores se lanzaron en manada a hacerse con esta nueva visión del universo DC: dinámica, emocionante e, inesperadamente, increíblemente divertida.

Los guiones de Giffen y DeMatteis aunaban aventuras, situaciones imposibles e imparables diálogos con infinidad de chistes por viñeta. Maguire comenzaba a convertirse en uno de los mejores dibujantes que han existido nunca en esta industria gracias a su capacidad para retratar emociones reales en las caras de sus personajes sin perder por ello en narrativa. Y los héroes y villanos pasaban, en muchos casos, de meros elementos narrativos a creaciones tridimensionales con problemas, ilusiones y, en el caso concreto de Guy Gardner, mucha mala baba.


El grupo perdía en estos primeros números su conocida coletilla “de América” ya que, por decisión del equipo creativo, el mundo había crecido demasiado y los problemas a los que se enfrentaría esta liga tendrían un carácter mundial. De hecho, a partir del séptimo número la colección sería nuevamente rebautizada para denominarse Liga de la Justicia Internacional.


Los guionistas se lo pasaban de miedo con sus personajes y la inclusión de Batman sólo servía para extremar aún más las personalidades de los integrantes de la agrupación heroica. Las bromas nerd de Blue Beetle, la búsqueda de fama incesante de Booster Gold, la aparente impasibilidad del Detective Marciano, la fortaleza e independencia de Canario Negro… Cada personaje aportaba al grupo y su suma convertía esta colección en algo único.

Pero si hay que reseñar a dos personajes en esta primera entrega son Capitán Marvel y, no podía ser de otra manera, Guy Gardner. El inocente Marvel se convierte, debido a su bondad y honestidad, en la diana de la mayoría de las bromas del irascible Gardner que, en manos de Giffen y DeMatteis es una suma de todos los aspectos negativos de la humanidad. Sin embargo, también será el protagonista, a su pesar, de una de las más recordadas y cortas peleas superheroicas de la historia de medio. Una escena que ya ha pasado a los anales del cómic y que resume a la perfección el buen hacer de este equipo creativo.


Aún queda mucho por delante… Los pomposos soliloquios de Manga-Khan, los ocultos planes de Maxwell Lord, la nueva embajada de la Liga de la Justicia Europa, los malentendidos lingüisticos con Rocket Red, la simpatía del sacrificadamente sarcástico L-Ron, las llegadas de Adam Hughes o Bart Sears, la adicción a las oreo de J'onn J'onzz, el team-up superheroico más imprevisible con Beetle y Booster, algún crossover -no todos-… Todo un viaje para los lectores que busquen una mirada divertida y cariñosa a su nuevo supergrupo preferido. Nosotros ya tenemos nuestro billete…


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